Doctor Strange: Hechicero Supremo

Jueves, 3 de Noviembre de 2016 | 11:45 am | No hay comentarios

Título original:

Doctor Strange

Dirigida por:

Scott Derrickson

Duración:

115 minutos

Año:

2016

Protagonizada por:

Benedict Cumberbatch, Chiwetel Ejiofor, Rachel McAdams, Michael Stuhlbarg, Mads Mikkelsen, Tilda Swinton, Neve Gachev, Amy Landecker, Scott Adkins, Dante Briggins, Tony Paul West, Daniel Eghan, Annarie Boor, Jill Buchanan, Pezhmaan Alinia

Con el esperado estreno de “Captain America: Civil War“, en abril de este año se dio inicio a la llamada “fase 3” del Universo Cinematográfico de Marvel (MCU), uno que lleva ocho años de desarrollo y cuyos planes contemplan generar al menos 20 películas hasta 2020 –sin contar las series para televisión y streaming–. Con un denso mapa de 13 cintas en su canon, ya es posible hablar de un culto y una franquicia que marca la pauta. Y es que lo atractivo de este cosmos no sólo proviene de su vastedad de historias o la diversidad de personajes encarnados gracias al talento de grandes actores: sus temáticas, que tocan distintas fibras dependiendo de cada storyline, están armadas de tal manera que seducen de inicio a fin, a pesar de que no necesariamente sigan el mismo camino de los cómics. No sólo es acción o fantasía, son historias con virtudes humanas y esperanzadoras, que nos conectan en distintos niveles y que nos llevan por viajes y mundos impensados, no importando si se es adulto o niño.

doctor-strange-01La fase actual contempla seis producciones, las cuales terminarían con dos cintas relacionadas a “Infinity War” que unirán por fin a casi todos los personajes que conocemos. Es en este camino, que se va armando a razón de dos películas anuales, que “Doctor Strange: Hechicero Supremo” llega renovado al MCU como una propuesta donde la caleidoscópica metafísica visual es total protagonista.

Stephen Strange (Benedict Cumberbatch), un excelente pero arrogante neurocirujano, sufre un accidente automovilístico que daña sus manos, perdiendo la destreza que marcó su carrera médica. Desesperado por los infructuosos tratamientos, recurre a un viaje de sanación en la extática comunidad de Kamar-Taj, cerca del Tíbet. Aproximándose a las artes mágicas, Strange conocerá a The Ancient One (Tilda Swinton), su mentora y guía junto a Mordo (Chiwetel Ejiofor). Pero el aprendizaje y la maestría en las técnicas ancestrales también conllevarán la gran responsabilidad de cuidar al mundo de las amenazas místicas.

Junto al estreno de la nueva cortina introductoria de Marvel Studios, “Doctor Strange” es una adición auténtica y asombrosa a las cintas de superhéroes, en cuanto al estilo único de los elementos visuales en que se apoya. El que es quizás el mayor triunfo de esta cinta, se logra gracias a un meticuloso trabajo de efectos que responden a cómo representar las vibraciones de lo mágico, trascendental y metafísico en algo “tangible” en pantalla. Lo perfectamente imperceptible irónicamente se moldea desde el minuto 1, sobrecogiendo con los niveles de detalle que se van alcanzando en ciertas etapas y dándole una inflexión diferente y jugada.

doctor-strange-03Es claro ver influencias tipo “Inception” (2010) con sus maquetas oníricas, u obras como “Relativity” de Escher, pero incluso más allá que eso, es una adaptación magistral de su material de fuente. Así, la psicodelia de la obra de Steve Ditko y Stan Lee cobra vida de forma especial, y en sus cimientos de la contracultura de los 60 moldea visual y conceptualmente la realidad de un héroe peculiar que busca la iluminación en base a la inteligencia, el aprendizaje, la experiencia y la práctica. Un superhéroe que, como otros, no es perfecto, pero que encuentra en su quiebre la fuerza para empezar una búsqueda más allá de lo científicamente comprobable, y el vigor para comprender los desafíos cósmicos que se avecinan en el universo al que pertenece. En este sentido, Scott Derrickson y compañía hacen un trabajo admirable al desplegar las manías, demonios y virtudes de un hombre de ciencia que evoluciona astutamente hacia la reconquista de su propio ser, dándole una identidad representada notablemente, tal como debiera ser el personaje creado en 1963.

Aunque el “cómo” es bastante original y está muy bien logrado, la historia en sí no presenta innovaciones según a lo que estamos acostumbrados a ver en los filmes de Marvel: un viaje del héroe adaptado a cada situación, con infaltables toques de acción y humor. A pesar de ello, sacan el mayor provecho posible de sus virtudes, logrando formar una épica incansable –que incluso se hace corta–, misteriosa, fascinante y audaz, al menos dentro de sus márgenes.

doctor-strange-02Es en este último punto donde recae precisamente la gran debilidad de los estudios: el insuficiente desarrollo de sus villanos. Conocemos sus metas y sus discursos, pero por diversos motivos jamás terminan por encantar. No se juega con desenlaces que vayan más allá de la zona de confort, siguiendo tal vez un destino más sólido e implacable. Es cierto que Kaecilius –encarnado con energía por un excelente Mads Mikkelsen– es un antagonista que cumple con todos los requisitos para serlo, no obstante, su personaje es bastante débil. Un destino similar tiene el personaje de la doctora Christine Palmer, que en cuerpo de Rachel McAdams tiene todas las oportunidades de ser un gran añadido, porque finalmente es el contacto con el mundo real de Strange, pero al igual que varias secundarias, su rol es tomado más como apoyo casual y conveniente que algo realmente duradero.

A pesar de ello, el casting es inmejorable, y pasando por alto la extrañeza de escuchar a Cumberbatch con acento norteamericano, su caracterización es excepcional. No hay momento en que se sienta distante o que no funcione: su gracia y carisma se combinan con su habilidad de saber cómo encarnar a un sabelotodo estoico, muy a lo “Sherlock” (2010). Controversias aparte, Tilda Swinton logra una representación grandiosa, pues su etérea y no binaria presencia, junto a los dotes de sabiduría y misterio otorgados en su construcción, la presentan como la opción perfecta para encarnar a un personaje poderoso por donde se mire.

doctor-strange-04Ciertamente, los excéntricos universos presentados no estarían completos sin la magistral adición de Michael Giacchino al MCU. Su score está lleno de melodías trabajadas conscientemente como partes de un hechizo. De hecho, el misticismo máximo se logra en la inusual canción de cierre, donde el uso del clavicémbalo y guitarras eléctricas sellan en un nivel superior a este particular relato.

En la suma, y comparada a otras, “Doctor Strange” no es lo mejor del MCU, pero sin duda alguna está dentro de las producciones más potentes y destacables. Con sus hipnóticas alucinaciones visuales que evocan la sicodelia de los primeros cómics del Doctor, el estilo único en la construcción del personaje y la evidente conquista con una fórmula probada, indiscutiblemente se convertirá en un clásico del Universo Marvel. Por supuesto, la recomendación es quedarse hasta el final, ya que en esta oportunidad son dos las escenas post créditos que juntas sirven de conexión para los futuros planes del intrincado MCU.

Por Daniela Pérez

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