Cuando Las Luces Se Apagan

Jueves, 21 de Julio de 2016 | 10:02 am | No hay comentarios

Título original:

Lights Out

Dirigida por:

David F. Sandberg

Duración:

81 minutos

Año:

2016

Protagonizada por:

Teresa Palmer, Emily Alyn Lind, Maria Bello, Alicia Vela-Bailey, Gabriel Bateman, Amiah Miller, Andi Osho, Maria Russell, Elizabeth Pan, Alexander DiPersia, Ava Cantrell, Rolando Boyce, Lotta Losten

El terror ha probado ser uno de los géneros más exitosos en taquilla, y muchos títulos avalan esta idea, pero a la vez es uno de los estilos más complejos de desarrollar en cuanto a la originalidad de sus temáticas. A pesar de ello, hay elementos que siempre van a funcionar porque apelan al miedo más primitivo; el miedo a lo desconocido, representado en la oscuridad. Y tomando esta idea, el director sueco David F. Sandberg realizó en 2013 un cortometraje que pronto se convirtió en viral, y que ahora se transforma en un largometraje, producido por James Wan, el mismo director de “The Conjuring” (2013) y “Saw” (2004).

LIGHTS OUT 01Rebecca (Teresa Palmer), una joven distanciada de su familia por hechos del pasado, se da cuenta que su hermano menor, Martin (Gabriel Bateman), está experimentando la misma situación que ella vivió cuando pequeña. Ambos se ven perseguidos y amenazados por una extraña y sombría criatura que sólo se deja ver en la oscuridad, y que aparentemente está conectada con el pasado de su madre.

El éxito en redes del cortometraje original se basa en la simple idea de encontrar entre las sombras algo desconocido y sin explicación racional. Sandberg logró en casi tres minutos plasmar estos miedos con una astuta simpleza, sólo apoyándose en recursos visuales que consiguen encauzar el terror. Afortunadamente, esos elementos se mantienen en esta versión más extendida, y hábilmente se le da prioridad a efectos especiales mecánicos y al montaje, consiguiendo acercar la realidad a la pantalla.

Además, el diseño de la criatura que persigue a los protagonistas logra ser un personaje aterrador, que a ratos recuerda a las sombrías figuras atadas a los protagonistas en las películas japonesas –y sus posteriores remakes– “Ju-On” (2000) y “Ringu” (1998). Así también, gracias a ciertas decisiones visuales, su apariencia es descubierta parcialmente apostando en mostrar su silueta, o al uso de ruidos, resultando en una representación mucho más terrorífica.

LIGHTS OUT 02En cuanto a la construcción del ritmo, se deja notar la mano de James Wan al utilizar sobresaltos con los ya clásicos golpes de efecto, o técnicamente conocidos como jump scares, que suelen ser utilizados desmedidamente en muchas películas del género. Por lo tanto, se podría asumir que esta cinta descansa en este tipo de efectismos, pero acá no son gratuitos y logran complementarse con el resto de elementos que componen el relato, pasando a ser sólo un recurso más para construir el ambiente de horror.

Otro de los elementos fuertes se atribuye a las actuaciones, principalmente en Teresa Palmer interpretando un personaje creíble y que logra interactuar naturalmente con el resto del elenco, sobre todo con Gabriel Bateman en el rol de su hermano. Estos personajes logran generar empatía y levantar el drama que se vislumbra en medio del caos, ya que están situados en un contexto extremo, logrando transmitirlo de manera natural. Sin embargo, donde la cinta tropieza es en intentar explicar el origen del mal que acecha a esta familia, cayendo en recursos que entorpecen el relato. La inclusión de estos antecedentes no son manejados de manera que realmente aporten a entender el conflicto central, sino que conducen a una desconexión momentánea de lo que ocurre en la pantalla. Si bien, crear un universo narrativo con piezas que justifiquen lo que se muestra en el relato es necesario, esta vez la manera de transmitirlo no es la adecuada, pues esta sobreexposición de datos le resta credibilidad y a ratos mata la atmósfera.

LIGHTS OUT 03A pesar de estos traspiés en el guión, la cinta es efectiva y satisfactoria, pues logra crear la atmósfera que busca, dando especial protagonismo a las luces y lugares oscuros para crear aterradoras y convincentes secuencias. Y aquí hay que detenerse en el trabajo del director de fotografía, Marc Spicer, quien emplea distintos grados de luces y sombras que aportan enormemente a la creación de la tensión y que justifican el argumento principal. Destacables son las secuencias cuando se utilizan lámparas de luz negra, luces de neón y velas para iluminar el espacio, dándoles un uso magistral y otorgando a las diferentes fuentes lumínicas un papel preponderante, especialmente hacia el final del último tercio de la cinta, donde la sucesión de secuencias muestran cómo el funcionamiento de estas fuentes se ve amenazado, llevando a construir el clímax del relato.

Considerando el equipo que trabaja detrás de “Cuando Las Luces Se Apagan”, se podrían asumir las altas expectativas que la rodean, y si bien existen detalles en el guión que opacan la trama central sin arriesgar en cuanto a su propuesta, logra cumplir su propósito, siendo una buena opción para disfrutar de una experiencia visual aterradora y aportando positivamente al género, además de ser un apropiado debut para el director sueco.

Por Ángelo Illanes

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