Crímenes Ocultos

Jueves, 6 de Agosto de 2015 | 1:44 am | No hay comentarios

Título original:

Child 44

Dirigida por:

Daniel Espinosa

Duración:

137 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Tom Hardy, Noomi Rapace, Gary Oldman, Joel Kinnaman, Paddy Considine, Jason Clarke, Vincent Cassel, Fares Fares, Josef Altin, Nikolaj Lie Kaas, Sam Spruell

Que una película sea tan extensa, no significa necesariamente que todas las historias que confluyen dentro de ella vayan a ser desarrolladas de buena manera. Incluso, esto puede representar un problema cuando se intenta profundizar equívocamente un concepto y se termina esparciendo mucho más de lo conveniente. Si no eres un director de cine fantástico, o no te llamas Christopher Nolan o Paul Thomas Anderson –sólo por citar algunos ejemplos actuales de realizadores que optan por el CHILD 44 01metraje largo-, es probable que el espectador se muestre reticente a comprar algo que te has demorado en ofrecer más de dos horas. El asunto se puede agravar todavía más si aún eres un cineasta desconocido para el grueso del público.

Leo Demidov (Tom Hardy) es un antiguo héroe soviético de la Segunda Guerra Mundial, que ahora trabaja en servicios de inteligencia para la administración de Stalin. Ferviente seguidor del líder comunista, Deminov decide investigar un caso que tiene a varios niños asesinados sin haber un claro sospechoso, ya que el homicidio dentro del Estado Euroasiático no está tipificado como un crimen. Cuando Deminov se introduce más en la historia tras estos horribles sucesos, las presiones oficialistas también van aumentando, lo que termina desencadenando una acusación de traición. Ahora, el ex condecorado, quien sólo cuenta con el apoyo de su esposa Raisa Demidov (Noomi Rapace), deberá buscar silenciosamente la fórmula para descubrir la verdad, mientras trata de salvar su propia vida.

Es difícil quedar indiferente a un argumento como el exhibido por “Crímenes Ocultos”, que tiene, en su propia naturaleza y en los actores que están a cargo de interpretarla, un muy interesante aspecto. Lamentablemente, esto es algo que sólo corresponde a una buena posibilidad de destacar, en la medida que el curso del largometraje va disminuyendo la capacidad individual de sus elementos. En este sentido, la cinta elabora una deconstrucción en plan de thriller político, donde el drama y las CHILD 44 02escenas de acción nunca pueden encontrar su lugar, quedando, la primera, relegada a un trato sin una sustancia capaz de generar empatía, y las segundas, desacopladas casi en el sinsentido.

El escenario de la URSS estalinista de 1952, donde “No hay asesinatos en el paraíso”, como se encarga de justificar un prólogo escrito que sirve de catalizador a la historia, pero que al poco andar se siente como una excusa inconsistente –los eventos históricos del Holomodor intentan dar cuenta del ambiente que origina condiciones posteriores dentro del filme, sin ser cuestionada la veracidad de estos hechos sobre ningún momento en el relato-, pretende otorgar antecedentes que acaban desvaneciéndose, como si la historia poco importase, y la película fuera sujeta a desarrollarse en cualquier otro lugar y circunstancias. Para desarticular más la situación, siendo esta producción un trabajo estadounidense que reúne a actores de distintas nacionalidades, la decisión de incorporar un acento ruso a la dirección de los últimos (en lo que se presume como el objetivo de entregar pertenencia contextual al largometraje) se va volcando en algo fastidioso, restando toda credibilidad posible al título.

El director de la cinta, el chileno-sueco Daniel Espinosa, quien hasta ahora había conducido una corta pero llamativa carrera, toma el libro superventas del inglés Tom Rob Smith, “Child 44” (2008), para adaptarlo sobre un filme que no logra cohesionar con estabilidad sus temas y conflictos, a pesar de que su duración alcanza largos 137 minutos. Bajo estas equivocaciones, poco es lo que puede hacer CHILD 44 03un reparto que a todas luces es impresionante, indistintamente de que actores como Tom Hardy, Noomi Rapace o Vincent Cassel, parecen estar desenvueltos al tope de sus aptitudes. Caso aparte es el de Gary Oldman, que acá no tiene mayor participación, pudiendo ser incluso un punto en contra si se trae al recuerdo “Tinker Tailor Soldier Spy” (2011), la excelente película británica –donde precisamente comparte créditos con Hardy- que habla sobre cuestiones similares a las de “Crímenes Ocultos”.

En definitiva, el largometraje de Daniel Espinosa concluye malogrado, pudiendo haber sido muchísimo más interesante si los personajes comprendieran una definición de acuerdo a lo que muestran en pantalla, y no sobre lo que podamos inferir que son. Claramente, el factor duración no ayuda para nada; en cuanto se puede advertir la fragilidad narrativa, argumental y escrita que posee el título, todo el tiempo que existe por delante se puede transformar en caldo de cultivo para el aburrimiento. Otra lástima para una buena idea desaprovechada.

Por Pablo Moya

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