Creed: Corazón de Campeón

Jueves, 18 de Febrero de 2016 | 6:24 pm | No hay comentarios

Título original:

Creed

Dirigida por:

Ryan Coogler

Duración:

133 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Michael B. Jordan, Sylvester Stallone, Tessa Thompson, Phylicia Rashad, Will Blagrove, Juan-Pablo Veza, Andre Ward, Tony Bellew, Philip Greene, Manny Ayala, Cory Kastle, Vincent Cucuzza, Christopher Weite

Hace cuarenta años llegó “Rocky” a las pantallas, creando un personaje icónico, catapultando a Sylvester Stallone a la fama y generando el éxito necesario para producir una seguidilla de secuelas menores en las décadas posteriores. Era una historia de boxeo en la Filadelfia de los 70, pero a su vez era mucho más que eso. Lo que resonó en las audiencias y le dio a “Rocky” su cabida en la historia del cine es que representaba a los desvalidos luchando por un sueño ambicioso y probablemente inalcanzable, forjándose a sí mismos en el camino independiente de sus rivales. Y CREED 01logró establecer una serie de reglas para este tipo de películas y fundar un subgénero dentro de las cintas deportivas, dotando una historia de un alma que los filmes posteriores parecen haber olvidado, pero que “Creed: Corazón de Campeón”, el último apéndice de la franquicia, parece haber recuperado.

Adonis Creed (Michael B. Jordan), hijo del campeón mundial de lucha que enfrentó a Rocky en la primera película antes de convertirse en su compañero, nunca conoció a su padre, quien murió antes de que él naciera, pero vive bajo la presión de llevar su nombre. Es por eso que cuando decide involucrarse en el boxeo, mudándose a Filadelfia, opta por no llevar el apellido que resuena tanto en ese mundo. Una de las pocas personas que conoce su identidad es el mismo Rocky (Sylvester Stallone), que a regañadientes lo toma bajo su alero y lo entrena para que empiece a competir y hacerse cabida en la escena del boxeo.

CREED 02“Creed: Corazón de Campeón” se declara rápidamente y sin rodeos como una cinta sobre el legado. El conflicto de Adonis tiene que ver consigo mismo y con cuánto deja entrar en su vida la verdad sobre quién es, a medida que lucha por hacerse un nombre propio. Apropiadamente, aparece el legendario Rocky Balboa, que también peleó por alcanzar su autonomía en su ascenso en la búsqueda de sus propios sueños y que ahora, abatido y venido a menos, le recuerda a Adonis que luchar no tiene nada que ver con ganar, de paso recordándoselo a sí mismo.

Es bienvenido que la victoria no se vea como el objetivo final en una película deportiva, y el mensaje aquí está tan claro como alguna vez lo estuvo en el filme original de 1976. Si la propuesta de “luchar por convertirse en un mismo” suena sentimental, o incluso trillada, estos son aspectos que la cinta solo ocupa a su favor. “Creed: Corazón de Campeón” es excesivamente sencilla y modesta, con un guión que no emplea trucos ni esconde sus intenciones. Es CREED 03tradicional en el sentido que se mueve en el molde que “Rocky” tanto ayudó a formar décadas atrás, pero también es sentimental sin la necesidad de disculparse por ello, y todo esto funciona por la seriedad y el compromiso de los actores que se empeñan en vender la historia. Tanto Jordan como Stallone lo dan todo en sus respectivos roles, creando una relación mucho más compleja de la que podría estar en la página y tomándose en serio las luchas de sus personajes.

Ese es finalmente el mayor tributo que se le puede hacer a “Rocky”: una película que regresa a la sencillez de la primera, conmovedora en su honestidad y en lo clara con sus intenciones. Es un tributo que no intenta prolongar, superar o copiar la histórica cinta a la que le debe su existencia, sino que se alimenta de su legado, recoge sus temas y los vierte en una nueva historia sobre el orgullo de dar la pelea, y cómo eso no tiene nada que ver con el contrincante al que nos enfrentamos.

Por Ignacio Goldaracena

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