Carnage, Un Dios Salvaje

Jueves, 27 de Septiembre de 2012 | 9:00 am | No hay comentarios

Título original:

Carnage

Dirigida por:

Roman Polanski

Duración:

80 minutos

Año:

2011

Protagonizada por:

Jodie Foster, Kate Winslet, Christoph Waltz, John C. Reilly

La adaptación de la obra de teatro francesa del mismo nombre, escrita por  Yasmina Reza y adaptada a la gran pantalla por el magistral Roman Polanski, es uno de los estrenos a tener en cuenta durante esta temporada, sobre todo si se es amante de los guiones bien escritos, cuya magia reside en los excelentes diálogos que entablan los personajes, quienes metidos en una sola locación, se transforman en el motor de un filme que cautiva por su inteligente simpleza.

Dos parejas, la primera compuesta por Penelope (Jodie Foster) y Michael (John C. Reilly), y la segunda por Nancy (Kate Winslet) y Alan (Christoph Waltz), tratan de llegar a un acuerdo luego de que el hijo de Nancy y Alan, golpeará al de Penelope y Michael. Lo que comienza como una civilizada conversación entre adultos, subirá súbitamente de tono cuando el carácter, los egos y las frustraciones reprimidas se tomen la discusión, dejando la riña entre los menores como una mera excusa para traer a la palestra conflictos mayores, y al parecer, irresolubles.

“Un Dios Salvaje” es una película que se sostiene gracias a un gran trabajo de guión y el oficio del reparto, que no por nada tiene a cuatro grandes intérpretes, tres de ellos dueños de numerosos galardones, desde Globos de Oro hasta los Oscar, que respaldan su trayectoria y solidez en escena, cada uno funcionando como pilares fundamentales de la obra. Jodie Foster es Penelope, pacifista e idealista, ferviente opositora de la injusticia que sufrió su pupilo. Michael, marido de Penelope, interpretado por John C. Reilly, se esfuerza para ser la voz conciliadora entre su esposa y la pareja oponente, que tiene como protagonistas a Alan, rol que encarna el brillante Christoph Waltz, como un hombre que no da mucha importancia al hecho de que su hijo haya dejado con un par de dientes menos a otro niño, pero sí prestando mucha atención a su teléfono celular y a su trabajo como abogado de una empresa farmacéutica de dudosa reputación. Nancy cierra el cuarteto, viviendo de las apariencias y la falsa modestia, rasgos que  Kate Winslet se encarga de conjugar de forma perfecta. El trabajo de actuación es remarcable, ni falta que hace señalarlo, y es el primer gran factor que hace de “Un Dios Salvaje” una lección para cualquiera que busque indagar en el arte que es actuar frente a una cámara.

El guión es el otro factor clave en el último largometraje de Polanski. Firmado por la misma  Yasmina Reza, el traslado del texto desde las tablas hasta el cine es admirable, manteniendo un ritmo ascendente, donde la palabra se superpone a la imagen, triunfando en una empresa de la que pocos pueden jactarse. A momentos hay reminiscencias de la puesta en escena teatral, sobre todo en algunas pausas y marca de movimientos que se delatan demasiado cuando son trasladados a la pantalla, pero son sólo un par de detalles para una adaptación que brilla por su dinamismo.

Llevándonos por  momentos incómodos, otros introspectivos y unos cuantos que son sencillamente hilarantes, Roman Polanski dirige esta comedia negra con la asertividad y maestría de los grandes.

Por Sebastián Zumelzu

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