Colossal

Jueves, 15 de Junio de 2017 | 1:04 am | No hay comentarios

Título original:

Colossal

Dirigida por:

Nacho Vigalondo

Duración:

109 minutos

Año:

2016

Protagonizada por:

Anne Hathaway, Dan Stevens, Jason Sudeikis, Austin Stowell, Tim Blake Nelson, Agam Darshi, Hannah Cheramy, Christine Lee

Tomar códigos que pertenecen a un género e insertarlo en otro, puede parecer una tarea compleja y un tanto peligrosa cuando la base que sostendrá toda esta idea no es sólida. Sin embargo, si estos elementos son trabajados con el cuidado necesario, puede dar como resultado un trabajo donde el cruce de géneros es una fortaleza en un experimento fuera de lo común. Es así como el español Nacho Vigalondo (director de la gran “Los Cronocrímenes”, 2007) interviene con una idea que podría parecer insólita, pero apostando por la originalidad.

Después de una ruptura amorosa por causa del alcohol y las irresponsabilidades, Gloria (Anne Hathaway) decide partir de cero en una ciudad alejada de Nueva York. Todo parece marchar bien, hasta que inesperadamente una bestia aparece en Seúl destruyendo gran parte de la ciudad. Gloria descubre una inusual conexión con aquel monstruo y, a partir de ese momento, deberá descubrir la razón de tal extraño vínculo, algo que de paso la ayudará a poner su vida en orden.

Para poder entender la singular propuesta de “Colossal”, es necesario dividirla en dos partes, donde la primera establece un tono narrativo bastante cercano a una comedia romántica y con una estética propia de cintas americanas independientes, y donde la segunda poco a poco comienza a mutar en un relato que se centrará mayoritariamente en desarrollar los conflictos de su protagonista, contextualizando su entorno y motivaciones. Gloria se ve casi obligada a volver al lugar que la vio crecer, una ciudad que se ve implacable al tiempo. Es ahí cuando el entorno se vuelve protagonista, destacando un ambiente amable y con las características de un pueblo suspendido en el tiempo, simulando ser el lugar perfecto para recuperarse de algún golpe emocional, pues ahí los problemas de las grandes ciudades parecen lejanos y completamente ajenos.

Es ahí donde, además de un viaje físico a sus memorias de niña, está la oportunidad que para realizar un viaje personal en el que se vuelve indispensable analizar su propia vida y las razones que la llevaron hasta ese punto. No obstante, Gloria ve en este lugar un refugio pasajero, y es su amigo de infancia, Oscar (Jason Sudeikis), quien la empuja paulatinamente a ponerse en pie y empezar desde cero. A través de ellos es posible ver el cuidado que existe frente a la construcción de personajes que parecen reales y que ayudan enormemente a situar al espectador frente a una historia que comienza a dar giros inesperados. Así, también, se deja notar inmediatamente la química que existe entre Hathaway y Sudeikis, pues ambos dejan que estos personajes interactúen de manera natural y, de la misma manera, el relato logra encontrar en ellos la forma de poder avanzar en un curso que permita canalizar los hechos posteriores con la adecuada verosimilitud.

Y es en el segundo acto donde se da rienda suelta al imaginario del director español, explorando de forma inusual el mundo psicológico de sus personajes. Una vez que se establece la presencia de un monstruo de dimensiones gigantescas en Seúl, el relato da un giro inesperado y comienza drásticamente a mutar en una interacción de formas diferentes de contar la historia, donde una estructura más tradicional empieza a quebrarse y da espacio para que elementos fantásticos y propios de un género más ligado a la ciencia ficción sean participes de la narración.

Mientras en el otro lado del mundo un monstruo acecha y destruye una ciudad, Gloria comienza a darse cuenta que existe una conexión aún más potente con la extraña y gigantesca bestia. Desde aquel momento, la protagonista comienza un verdadero trabajo para entender este vínculo que no sólo la tiene perpleja a ella, sino que también comienza a afectar a quienes la rodean. Y para desarrollar esta inusual idea y cohesionar un relato que parece fragmentado, pero que lentamente se está armando, la forma de trabajar la narración se vuelve fundamental, pues, si bien los protagonistas podrían parecer simples, el guion comienza a profundizar en sus conflictos más internos y deja que el espectador pueda descubrir los ensambles y metáforas que se utilizan para que el relato llegue a puerto de manera adecuada.

En un principio, la premisa de una producción como “Colossal” puede ser mirada con ojos escépticos, pues un cruce tan extraño de géneros podría entregar resultados caóticos. Sin embargo, el producto final de este experimento cinematográfico termina entregando grandes momentos en cuanto a una propuesta original, logrando destacar dentro de un panorama lleno de expansiones de franquicias y remakes de éxitos pasados.

Por Ángelo Illanes

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