Carne de Perro

Miércoles, 29 de Mayo de 2013 | 11:54 am | Comentarios (1)

Título original:

Carne de Perro

Dirigida por:

Fernando Guzzoni

Duración:

81 minutos

Año:

2012

Protagonizada por:

Alejandro Goic, Alfredo Castro, Amparo Noguera, María Gracia Omegna, Manuela Oyarzún, Daniel Alcaíno, Sergio Hernández

Pocas películas chilenas han demostrado tanto arrojo como “Carne de Perro”. Arrojo para contar una historia centrada tan sólo en un personaje y narrarla de una manera tan singular. Es evidente que el cine nacional está pasando por su momento de mayor exposición y madurez, pero no es menos cierto que es poco habitual encontrarse con el nivel de riesgo visto en la cinta de Fernando Guzzoni. La propuesta es renunciar a todos aquellos elementos que ayudan a conectar fácilmente con el público, para optar por un camino más espinoso y, finalmente, más preciado.

La historia de este filme es pequeña: gira en torno a Alejandro (Alejandro Goic), un hombre que se acerca a los sesenta y tiene como única compañía a un perro. Posee escaso contacto con el mundo CARNE DE PERRO 01exterior, pues parece haberse desligado de todos los lazos que alguna vez tuvo. Si bien se encuentra en un momento en que desea recomponerlos, el pasado lo abruma y consume.

La película toma decisiones narrativas audaces. Durante la hora y veinte de metraje, seguimos exclusivamente a Alejandro; estamos con él cuando va a comprar, cuando va al taller mecánico, cuando va a prostíbulos, cuando va al doctor. Es cierto, lo seguimos en su cotidianeidad, pero en un período especial de su vida: intenta volver a relacionarse con el mundo del que se desconectó mientras sufre una crisis de angustia. Paulatinamente, se van entregando pistas de quién es, qué busca, qué lo marcó. En ese sentido, ayudan la aparición de los secundarios, todos interpretados por actores nacionales de renombre. Estos tienen pocos minutos, pero sus apariciones van marcando hitos. Hay abundancia de supuestos tiempos muertos, donde exploramos al personaje, lo vemos evolucionar, y también se hacen presentes ciertos simbolismos que en algo disipan el halo de misterio que rodea al protagonista.

Todas estas  arriesgadas determinaciones, provocan que Alejandro Goic se lleve el inmenso peso de la cinta, y hay que decir que tamaño desafío no le queda grande, más bien, da pie para que desarrolle una actuación formidable. Con soltura y completa entrega construye un personaje inestable e impredecible, con el más mínimo gesto es capaz de transmitir y no cae en tics que tan fácilmente podría tomar en una cinta como esta. Aunque escasean, cada línea de diálogo es dicha con convicción CARNE DE PERRO 02pura. De esta manera, compone la mejor actuación masculina que ha visto el cine chileno desde Alfredo Castro en “Tony Manero” (2008).

La bravura de la película también corre al nivel de las decisiones estéticas. En ese sentido, está definida por una puesta en escena que desprecia los planos generales y que tiene como preferencia los planos muy cerrados sobre el rostro del protagonista, una formidable fotografía de tonos grisáceos y encuadres precisos, además de la ausencia de música y una inusitada relevancia del sonido. Todas estas elecciones están muy bien justificadas, a tal nivel que se puede decir que, en sus aspectos técnico y artístico, debe ser la cinta nacional más pulcra y coherente en un buen tiempo.

Sin duda, no es fácil conectar con un filme que se autoimpone tantas restricciones. Que, de partida, tiene como protagonista a un hombre tan inestable, tan poco amigable, con un pasado tan tormentoso. Es complejo empatizar con una obra así, pero queda claro que no tiene como objetivo empañar la vista de los espectadores; su fin es mostrar, explorar, desnudar, con sus luces y sombras, a un CARNE DE PERRO 03personaje de múltiples capas. Si bien la película lo muestra en su caída, no lo juzga. A  pesar de todo esto, hay detalles e instantes de genuina emoción.

Lo que queda es una cinta que cumple a pleno su propósito, que no se queda a medio camino, que no vacila ni un momento. Tan sencilla y sutil como desafiante y dura. Fernando Guzzoni se suma al grupo de jóvenes cineastas que ha deslumbrado la escena nacional en la última mitad de década, un grupo que ha inyectado nuevos aires y la ha elevado a niveles impensados. Con esto demuestra increíble arrojo, al explorar un personaje difícil y hacerlo sin concesiones. Ligeramente agotadora como experiencia cinematográfica; gratificante como muestra de gran cine.

Por Gonzalo Valdivia

Enlace corto:
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  1. katy says:

    cuando se estrena?

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