Caleuche, El Llamado del Mar

Miércoles, 7 de noviembre de 2012 | 12:44 pm | No hay comentarios

Título original:

Caleuche, El Llamado del Mar

Dirigida por:

Jorge Olguín

Duración:

100 minutos

Año:

2012

Protagonizada por:

Giselle Itié, Eduardo Paxeco, Catalina Saavedra, Marcelo Alonso, Luz Valdivieso, Pablo Schwarz

El cine de género vuelve a inspirar a la filmografía chilena, esta vez siendo el turno del terror, de la mano del cuarto largometraje del pionero del género en nuestro país, Jorge Olguín, quien para ser sinceros, no había podido dar el palo al gato en sus anteriores filmes, siendo “Solos” (2008) el título que causó un rechazo casi absoluto por parte del público y la crítica, debido a sus nefastas decisiones de guión y puesta en escena, que hacían parecer a la propuesta un trabajo de estudiantes más que de un cineasta que iba por su tercera gran producción. “Caleuche, El Llamado del Mar” es la producción más grande de la que se ha hecho cargo el chileno, la más ambiciosa, y por qué no, la más atractiva debido al uso de la fantástica mitología chilota como base de la historia. Lo cierto es que sin ser una película perfecta, Jorge Olguín al fin logra entregarnos un relato coherente, en su mejor cinta hasta la fecha.

Isabel Millalobos (Giselle Itié) es una científica marina radicada en Estados Unidos, que sufre los síntomas de una extraña enfermedad heredada por su padre, la misma que le quitó la vida hace unos años. Cumpliendo la promesa que le hizo cuando pequeña, Isabel regresará a Chile, específicamente a la misteriosa isla Millalobos en Chiloé, para rencontrarse con sus raíces y descubrir la increíble historia que se esconde detrás de su origen.

Situándose en un paraje natural tan imponente como la isla de Chiloé, la película no se gasta en mostrar los hermosos paisajes en los que se sitúa la historia, bajo una fotografía lúgubre y enigmática que se transforma en la columna vertebral de la notable atmósfera que consigue el filme, revelando la hermosura y el misterio de la isla. En términos de producción, la película también está impecable y demuestra que existe más ambición en esta entrega, que en cualquier otra en la que haya estado involucrado el realizador.

Todo va excelente en este apartado, hasta que comienzan a aparecer las animaciones en CGI, repitiendo los mismos errores que en sus apuestas anteriores con todo y la traumática imagen del pulpo gigante en la escena final de “Solos”. El diseño del barco fantasma, mejor conocido como el Caleuche, está muy bien en su diseño, pero cada vez que aparece en escena es imposible creérselo debido a lo precario de la tecnología que se usó para modelarlo, pareciendo una marioneta sin vida ni tripulación, que sí la tiene, y es un hibrido entre caballeros y samuráis bastante extraños y cuyo efecto en pantalla es solvente a ratos, especialmente en los momentos en que se insinúa su presencia por sobre aquellos que se muestran en plena acción. Esta obsesión por “mostrar”, echa a perder la correcta escena final, que contenía emoción y cerraba bien la historia, para rematar con un último plano simplemente bochornoso. Si no hay presupuesto para hacer las cosas bien, mejor ahorrarse los intentos mediocres y usar la lógica del “menos es más”, que en algunas escenas funciona a la perfección. El pobre uso del CGI se contrapone al acertado diseño de criaturas realizadas en base a maquillajes y disfraces, sin ser la gran cosa tampoco, funcionan y se hacen interesantes en pantalla.

En cuanto a la historia, estamos ante un guión clásico y bien estructurado, con un par de lagunas que no terminan por opacar a la trama, la que peca de ser demasiado extensa, sin mostrar nada que no venga a cuento, pero la falta de síntesis en el tramo final, teniendo todo listo para llegar al clímax, provoca distender aún más el desarrollo de las acciones. El ritmo tampoco ayuda a despertar el interés por el visionado, avanzando muy lentamente y distendiendo situaciones que, de haber sido mejor cohesionadas, se hubiesen potenciado de mucha mejor manera.

En cuanto al reparto, la actriz mexicana Giselle Itié es la chica en busca de su pasado, y entrega una correcta interpretación, incluso teniendo que hablar español chilenizado con acento gringo. Catalina Saavedra hace una versión terrorífica de la nana que interpretó hace unos años y Eduardo Paxeco, menguado por su perfecta dicción y léxico, es el que más se sale del contexto “isleño”. El resto del elenco hace papeles más pequeños, destacando Marcelo Alonso como el villano y Luz Valdivieso como la madre desesperada por tener un hijo y que manda a su marido a buscar al Caleuche para que le conceda uno.

Terror fantástico y chileno es lo que trae “Caleuche, El Llamado del Mar”. Sin ser una película redonda, es un producto más que digno, y de corregir los vicios que hasta la fecha le han jugado en contra, puede que en su próximo filme, Jorge Olguín nos entregue por fin una película de terror como la gente. Por ahora, tenemos la mejor película de su carrera.

Por Sebastián Zumelzu

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