Buscando Un Amigo Para El Fin Del Mundo

Martes, 27 de Noviembre de 2012 | 7:39 pm | No hay comentarios

Título original:

Seeking a Friend for the End of the World

Dirigida por:

Lorene Scafaria

Duración:

101 minutos

Año:

2012

Protagonizada por:

Keira Knightley, Steve Carell, Adam Brody, William Petersen, Rob Corddry, Derek Luke, Patton Oswalt, Gillian Jacobs, Natalie Gal, Connie Britton, Melanie Lynskey, Martin Sheen

El fin del mundo está cerca. Tanto, que ha sido pronosticado miles de veces, siendo la más famosa de la generación el cambio de siglo, aunque siguen apareciendo agoreros que alinean los planetas, juntan plagas o desatan cataclismos globales. Este mito recorre las culturas y los pueblos, y es tan común para el hombre imaginar la desaparición de sí mismo y aquello que lo rodea, que la teología tiene una rama especial que se dedica a elucubrar sobre estas cuestiones la escatología. En la actualidad estas ideas, si bien han perdido la fuerza de épocas más oscuras, se han atomizado y diversificado. Ya no es necesario adscribir a una religión para sostener que todo se acabará y que será en un tiempo no lejano. Por eso el cine, sobre todo el comercial, ha recogido la inquietud derivada de teorías conspirativas y fanatismo religioso, para aportar un abanico de visiones acerca del término de las civilizaciones, el aniquilamiento de la vida humana o la destrucción del planeta. Y ya hemos visto demasiado, desde finales épicos de salvación a mundos post-apocalípticos, pasando por toda la destrucción que puedan crear las gráficas de un computador. Lo único que faltaba era una comedia romántica sobre el tema, y es lo que sustenta, como premisa, “Buscando Un Amigo Para El Fin Del Mundo”.

Dodge (Steve Carell) es un aburrido vendedor de seguros que ve a su mujer alejarse corriendo del auto, luego que los dos escuchan la inexorable noticia de que la misión para salvar al mundo falló, y el asteroide Matilde chocará con la Tierra en 21 días. Al asumir la separación tras saber que su mujer lo engañaba y para superar una depresión existencialista, Dodge se propone ir a buscar a su primer amor de secundaria, del cual nunca pudo recuperarse. Para ello, se hace acompañar de Penny (Keira Knightley), su vecina, melómana y con narcolepsia; quien ha perdido el último vuelo comercial y no podrá juntarse con sus padres para pasar con ellos el Apocalipsis.

La estructura narrativa es simple, incluso los giros son los esperables para un film de estas características. Estamos ante la presencia de una road movie, lo que termina por ser la elección más lógica, ya que ante la inevitable fatalidad de la existencia, lo único que queda es atesorar lo que nos define como individuos en el pasado. Por eso la pulsión de recorrer los antiguos barrios, visitar viejos amigos y arreglar esos pequeños grandes conflictos con los más cercanos. Pese a ser una premisa tan obvia en el papel, nunca se ve forzada, ya sea por la correcta puesta en escena o las actuaciones de los “cabezas de cartel”. Porque tiene mucho sentido querer revisitar los recuerdos antes del final, y no importa cuánto haya que recorrer para lograr ese objetivo.

Al estar enfocada en la pareja protagónica, es lamentable que la película descuide la construcción de personajes secundarios, tan necesarios para sostener historias y darles la a veces esquiva verosimilitud. También es bastante sensato evitar un abanico de personalidades complejas, porque crear un relato coral sería una empresa difícil de controlar, que en manos inexpertas terminaría por naufragar. El problema se presenta cuando se constata que casi todos los secundarios son caricaturas, demasiado exagerados o sin ninguna influencia para la pareja principal. Quizás la razón para eso esté en la necesidad de afirmar el carácter de comedia romántica de la cinta, pero este defecto le quita fuerza al resultado, haciendo que muchos episodios sobren más que aporten.

Por este detalle, lo mejor de “Buscando Un Amigo Para El Fin Del Mundo” se concentra en la pareja formada por Keira Knightley y Steve Carell, relación que pasa por la sorpresa de conocerse, a la complicidad, con las largas conversaciones en la carretera y la ternura antes de dormirse. Son estos pequeños diálogos, tan comunes que pueden parecer obvios, que en el contexto del fin del mundo toman una fuerza inusitada, hablando del sinsentido de la vida postmoderna, la búsqueda de la significación de la existencia a través del amor y de qué sucede cuando lo encontramos. Por eso, ante la destrucción de todo, lo único que queda es resolver el pasado, atesorar los recuerdos y morir con quien amas. Y ante el fin, la eternidad es lo último que verán nuestros ojos antes de cerrarse.

Por Juan Pablo Bravo

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