Buscando A Nemo 3D

Jueves, 15 de Noviembre de 2012 | 9:45 am | Comentarios (1)

Título original:

Finding Nemo

Dirigida por:

Andrew Stanton, Lee Unkrich

Duración:

101 minutos

Año:

2003

Protagonizada por:

(Voces) Albert Brooks, Ellen DeGeneres, Alexander Gould, Willem Dafoe, Brad Garrett, Allison Janney, Geoffrey Rush

“¿Vale la pena ver una película en 3D?” es una pregunta que resuena en las conversaciones de amigos, en las filas de los cines y hasta en la inmensidad de Internet. La tecnología no es para nada una invención reciente, ha acompañado al cinematógrafo más de la mitad de su existencia. Sin embargo, es con el advenimiento y masificación de los formatos digitales, tanto en la producción como en la exhibición, que las tres dimensiones se han tomado las producciones hollywoodenses en serie. Esto ha llevado a que sólo directores con una autonomía relativa puedan negarse a realizar los blockbuster de temporada para ser vistos con anteojos especiales, citando el caso de “The Dark Knight Rises” (2012), donde Nolan mismo aclaró que “no conocía a nadie que le gustara realmente el 3D”. Por otro lado, hay directores que son capaces de experimentar en el formato, como sucedió en “Hugo” (2011) de Martin Scorsese, con un resultado decepcionante. Poderoso caballero es Don Dinero, versa un dicho, y quizás donde más se materialice es en los reestrenos en 3D, tal es el caso de “Buscando A Nemo” (2003), quizás uno de los mayores éxitos de Pixar en la primera década del siglo. Más allá de su valor cinematográfico, la interrogante respecto a este visionado y a otros tantos relanzamientos en este formato, es “¿gana algo la película en 3D?”.

Es bastante probable que la mayoría de quienes lean este comentario ya hayan visto la cinta, pero como estamos atrapados por las formalidades, igualmente será detallado. Marlin es un pez payaso a punto de ser padre de 400 pequeños peces, junto a su esposa Pearl. Un depredador lo deja viudo, y solo con uno de ellos, Nemo. Tiempo después, este pequeño pez tendrá su primer día de escuela, y en un accidente es atrapado por un buzo. Es entonces cuando Marlin decide rastrear su pista y seguirlo, encontrando en el viaje a la pez Dory y a un abanico de excéntricos personajes, que lo ayudarán en su aventura.

Para continuar, es necesario poner en la mesa una carta importante: este redactor no había visto antes la película, ni en su formato original, en video o en la TV. El tiempo es algo que pesa en el arte, sobre todo en uno con tanta oferta como es el cine. Nueve años no son mucho, aunque en el estado actual de la industria, permiten la proliferación de millares de títulos y propuestas fácilmente olvidables. El punto es otro. Porque esos mismos nueve años ahora permiten evaluar el abanico de obras de Pixar con mayor perspectiva, y la complejidad narrativa y temática de “Buscando A Nemo”, aunque está a la altura, no supera a cintas fundamentales del catálogo del estudio norteamericano, como “Ratatouille” (2007), “Wall-E” (2009) y “UP” (2010). Pero, y tal como funciona en los directores que podemos considerar “autores”, el trabajo de Pixar funciona como un todo inteligente, que enaltece la vieja tradición del cuento para niños como acto pedagógico de costumbres y principios éticos, que luego aplicará cuando sea adulto. En eso no hay nada que discutir, más bien hay que agradecer, tal como sucede con el reestreno de obras clásicas, que se pueda disfrutar en pantalla gigante otra vez de películas de esta categoría.

Por eso queda la duda ya planteada con anterioridad, si realmente esta cinta gana algo con el traspaso a las tres dimensiones. Superando las escenas propias del formato (olas que salen de la pantalla, la fosa de las medusas), nada puede cambiar demasiado al ver “Buscando A Nemo” en una pantalla tradicional o con lentes especiales. La trama es la misma, las imágenes también, el efecto en los fanáticos y los niños seguirá siendo igual. En todo arte la forma es esencial al mensaje expresivo que se entrega, y en el cine más aún al ser un compendio de gran parte de las ramas artísticas, todas puestas en equilibrio para lograr algo tan simple como una historia bien contada y que emocione. Y por lo que se ve, el 3D no logra agregar nuevos elementos a la narración, o nuevas emociones y sensaciones. Simplemente es más de lo mismo, pero ahora se sale de la pantalla.

Por Juan Pablo Bravo

Enlace corto:
(1)
  1. Matías says:

    No soy fan del 3D, pero creo que si hay una película que vale la pena verla en este formato es esta. Tanto por forma como por fondo.
    Soy fan de Pixar, y esta la película es, a mi gusto, de lo mejor de su repertorio. Ya el hecho de poder verla de nuevo en la pantalla grande vale la pena en si mismo.
    Por otro lado, debe ser espectacular ver los efectos bajo el mar en 3D. Obviamente el hecho de que me encanta el buceo, influye mucho en esto.
    A diferencia de películas como Avatar, donde lo único rescatable fueron sus efectos en 3D, esta vale la pena verla por sus efectos y por su historia.
    Sólo espero que la den en inglés con subtitulos en algún lado.

Comentar

Responder