Buenas Noches, Mamá

Jueves, 31 de Marzo de 2016 | 12:54 am | No hay comentarios

Título original:

Ich Seh Ich Seh

Dirigida por:

Severin Fiala y Veronika Franz

Duración:

99 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Susanne Wuest, Elias Schwarz, Hans Escher, Lukas Schwarz, Christian Steindl, Erwin Schmalzbauer

No hay casas embrujadas, posesiones demoníacas, baños de sangre u objetos inanimados vivientes que hagan peso real al miedo producto del suspenso psicológico. Lejos de los cánones-tipo de las películas de terror de papá Hollywood, las herramientas del terror psicológico más indie escapan habitualmente de las pretensiones efectistas de ese cine –a fin de cuentas– vacío; ese que asusta a punta de notas altas de violín y sobresaltos resultado de un rostro chocante que se acercó veloz a la pantalla. Porque cuando no hay muñecas maléficas de por medio o una casa maltrecha de escenario, la alteración se produce por algo más inherente al ser humano: un sentir metafísico, si se quiere, que compartimos con los personajes que llevan el relato. Ya que la realidad como la conocemos va mucho más allá de lo que vemos o percibimos, entonces, ¿qué podría causar más temor que aquello que no ICH SEH ICH SEH 01podemos distinguir, sentir o comprender?

Con toda la cabeza vendada, una madre (Susanne Wuest) regresa a su hogar tras someterse a una operación reconstructiva de rostro después de sufrir un accidente. Sus curiosos hijos, Lukas (Lukas Schwarz) y Elías (Elías Schwarz) la reciben dubitativos, comenzando a sospechar que la persona bajo los vendajes no es la misma mamá que conocieron ni que esperaban.

Meses antes del estreno en algunos países, los tráileres y sinopsis que salieron en la red crearon un hype tremendo sobre lo peculiar y enervante que sería “Buenas Noches, Mamá”. Sabemos lo que sucede con esto: finalmente tanto renombre termina por quedarle grande a las cintas, pero increíblemente este no fue el caso. Y es que, lo que en un principio parecía –y parece– una película más del montón con tres actos llenos de clichés, es en realidad una historia visualmente enigmática y emocionalmente insidiosa. Es evidente que presenta algunos recursos más chocantes propios del género, pero jamás excede sus libertades frente al contexto.

ICH SEH ICH SEH 02Cambio y aceptación pueden ser dos de los grandes ejes que mueven la historia. Partiendo desde un accidente del que no sabemos casi nada, donde hay un cambio físico, emocional y psicológico de una madre, y por otro, el de dos hermanos que recién están aprendiendo y descubriendo nuevas cosas sobre la vida. Son niños criados en otro contexto, técnicamente independientes y solitarios, aislados de la ciudad, pero lo suficientemente capaces de convivir con su entorno cercano. En este sentido, el escenario es principalmente particular: bosque y campo dan un toque especial y muy personal al relato, sumado a una fotografía con enfoques abrumadores.

A su corta edad, los gemelos Schwarz entregan actuaciones sólidas, que sobrecogen al mismo tiempo que encantan. Hermanos inquietos y retraídos a la vez, son quienes nos van llevando por una narración singular, con escenas que en algunos casos rayan en lo surreal, sin perder veracidad. Es por ello que, durante todo el metraje, hay cosas que jamás terminan por encajar, que no cuadran como quisiéramos tanto en la relación de los hijos con su madre, como con personas extrañas o incluso animales. Hay algo más debajo de las capas que se van resquebrajando que forma detenidamente una inflexión inusual en el centro de la campiña austríaca. Y es esa cruel intriga, precisamente, parte de lo excitante de la propuesta.

ICH SEH ICH SEH 03De cierta forma, “Buenas Noches, Mamá” resembla al hito que fue “The Babadook” (2014), que –gustos aparte– presenta una maciza y enigmática historia de suspenso. Esto no sólo porque los personajes principales son niños con núcleos familiares poco convencionales, sino porque los relatos sorprenden en dosis perfectas de misterio y suspenso, en una realidad que fácilmente salta de lo real a lo fantástico, de acuerdo al estilo que sigue cada una.

A pesar de todos los puntos a favor, “Buenas Noches, Mamá” no presenta necesariamente una historia novedosa per se. Fácilmente se la puede comparar con algunos títulos de hace más de quince años que caen en la misma categoría y que, incluso, comparten de cierto modo la resolución del tercer acto. Pero la gracia real de esta cinta es la enorme y deslumbrante narrativa visual que juega precisamente a favor de un relato orgánico, perturbador, que colinda con el terror psicológico y surreal ambiguo, desafiante y audaz.

Por Daniela Pérez

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