Broken City

Miércoles, 15 de Mayo de 2013 | 10:45 am | No hay comentarios

Título original:

Broken City

Dirigida por:

Allen Hughes

Duración:

109 minutos

Año:

2013

Protagonizada por:

Mark Wahlberg, Russell Crowe, Catherine Zeta-Jones, Jeffrey Wright, Barry Pepper, Kyle Chandler, Justin Chambers, James Ransone, Natalie Martinez, Alona Tal, Griffin Dunne, James Ransone

Recientemente, a Mark Wahlberg lo pudimos ver en la graciosa “Ted” y a Russell Crowe lo vimos intentando cantar en la insoportable “Los Miserables”, dos películas separadas por kilómetros en términos de calidad, protagonizadas por intérpretes con carreras muy diferentes. Si bien Crowe acumula un montón de sólidas actuaciones, tuvo su última gran interpretación hace ocho años, en “Cinderella Man” (2005). Por su parte, Wahlberg se ha hecho su camino sólo a punta de empeño, BROKEN CITY 03porque de él se puede decir de todo, menos que es expresivo, versátil y contenido. Le ha facilitado las cosas incursionar como productor, tarea que aquí desempeña. Ambos actores coinciden por primera vez en “Broken City”, debut en solitario de Allen Hughes en la dirección de una película para la pantalla grande.

Billy Taggart (Wahlberg) es un ex policía que ahora vive de su labor como detective privado. A pocos días de la votación en que el alcalde de Nueva York (Crowe) se juega ser reelecto, este lo contrata para que averigüe con quién le está siendo infiel su esposa (Catherine Zeta-Jones). Billy acepta sin dudarlo, pues la oferta es jugosa y, más importante aún, siete años atrás el alcalde le salvo el pellejo. Para su desgracia, todo irá en creciente complicación, y se verá implicado en una retorcida operación política.

En vista de que el argumento inicial es a todas luces de lo más corriente, la fortaleza de la película debería radicar en los vuelcos y sorpresas que saque del sombrero, en derribar todos esos elementos a primera vista ultra conocidos. En ese sentido, toma algunas decisiones acertadas, pero la gran mayoría no se entienden, escabulléndose en sub-tramas que le dan escaso impulso al relato. Si bien la cinta cae en un juego moral, esquiva rápidamente ese camino, pues lo suyo es construir una enrevesada trama de deslealtades y dobles intenciones. Nunca dejará de ser interesante meterse en los recovecos de la política, pero lo ideal es que la veamos inserta en una estructura coherente y vigorosa. El filme falla, pues su narración es confusa y carece de la agilidad necesaria. Por supuesto, la atención del espectador se va perdiendo a medida que la trama a cada minuto parece más inverosímil o fuera de lugar. Del mismo modo, la película cojea en la construcción de los personajes. Esta es la BROKEN CITY 01historia de un hombre manipulado por los hilos de la política. Pero ese hombre, se nos dice, tiene un pasado oscuro, no es una blanca paloma. Se le intenta complejizar, darle una vuelta, pero en esa búsqueda tiende a caer en la caricatura. Algo similar pasa con la esposa del alcalde, aunque en su caso nunca quedan claras sus motivaciones ni objetivos. Al final, el mejor personaje es el del mismo alcalde, a pesar de que trastabilla en su evolución.

Todos los cuestionamientos anteriormente mencionados son graves, pero lo más indignante de la cinta es su falta de personalidad. Allen Hughes conduce sin nervio, ni un sello distintivo, el primer filme que dirige en solitario, luego de haber estrenado la fallida “The Book Of Eli” junto a su hermano Albert en 2010. Y más allá de las caídas que tiene en términos de coherencia debido a su guión, dota el metraje de de escasa fuerza visual. Lo más destacable es que se muestra muy amigo del gran plano general para transmitir lo podrido que está Nueva York, mismo recurso utilizado por Christopher Nolan en su trilogía de Batman para retratar Gotham.

Algo elevan al conjunto unas actuaciones correctas, pero sin grandes matices de sus estrellas. Mark Wahlberg ha construido una gran carrera para contar con un registro tan limitado. Indudablemente ha tenido un mejor desempeño en otras producciones, pero aprueba como el protagonista de la función. Russell Crowe es un actor del que se ha hecho costumbre en los últimos años no saber qué esperar. El tipo oscila entre actuaciones pasadas de rosca y otras apenas ajustadas, y ya no es garantía de que vamos a ver una buena película; su ojo a la hora de elegir papeles ha empeorado con los años, junto con su desempeño. Sin embargo, aquí lleva su rol con dignidad y se erige como uno de los puntos altos de la cinta. Acompaña a ambos una Catherine Zeta-Jones de piedra, quien no para de confirmar que le cayó una maldición luego de llevarse el Oscar por “Chicago” (2002).

A pesar de todos los reparos que se puedan tener sobre “Broken City”, no se puede negar que es un entretenimiento digno, puesto que no deja con el sinsabor de haber prometido más de lo que consigue cumplir. Había ingredientes como para habérselas dado de ambiciosos (la política, la relevancia del pasado), pero afortunadamente esquiva ese camino. La película se deja ver, hasta antes de los sinsentidos que se toman el relato: pasado el segundo tercio, cuando se da mil y un volteretas, y queda a nada del absurdo. Tiene momentos estimables (los primeros minutos, el debate), pero no bastan para evitar que este buque se hunda.

Por Gonzalo Valdivia

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