Boyhood, Momentos De Una Vida

Jueves, 26 de Febrero de 2015 | 1:55 pm | No hay comentarios

Título original:

Boyhood

Dirigida por:

Richard Linklater

Duración:

165 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Ellar Coltrane, Patricia Arquette, Ethan Hawke, Lorelei Linklater, Jordan Howard, Tamara Jolaine, Zoe Graham, Tyler Strother, Evie Thompson, Tess Allen, Megan Devine, Fernando Lara, Elijah Smith

Creíamos que con “Before Sunrise” (1995), “Before Sunset” (2004) y “Before Midnight” (2013), Richard Linklater había clavado su mayor contribución al arte. Que había dicho todo con ese tríptico en torno a una pareja en distintas etapas de su vida. Que con ese entrañable y punzante retrato del amor, ya había gastado todos sus cartuchos. Pero nos equivocábamos rotundamente: un año después de estrenar en Sundance la última parte de la trilogía “Before”, arribó al mismo certamen con un clásico instantáneo; una obra imperecedera que había comenzado a filmar doce años antes, concebida como una apuesta jugada por el todo o nada. Linklater consiguió la hazaña y, con ello, aseguró acceso inmediato a ese lugar que hospeda a las obras que, pasen décadas y modas, se revisan cada cierto tiempo.

BOYHOOD 01Mason Evans (Ellar Coltrane) es un niño de Texas de seis años que vive con su hermana mayor, Samantha (Lorelei Linklater), y su madre, Olivia (Patricia Arquette). A su padre (Ethan Hawke) sólo lo ve los fines de semana. Lo que contemplamos es el crecimiento de Mason, el de su familia y el personal. Sus cambios de casa y escuela, los vuelcos que vive su entorno, sus primeros pasos dentro de la adolescencia, sus inseguridades y logros.

Como la cualquier, esta es una historia colmada de vaivenes, agites y transformaciones, pero la película no sabe de estridencias. Ante el retrato de la vida misma, ante la exhibición pura de la cotidianeidad, Linklater no siente la necesidad de empujar el relato hacia un costado melodramático, existencialista o de ardua tensión. Esto es la vida capturada por una cámara a lo largo de doce años, es el crecimiento de un chico de Texas seguido de la manera más natural posible. Ni más ni menos que eso.

BOYHOOD 02Linklater, un director sobrio y preciso, como pocos en el panorama estadounidense, no se engolosina al haber apostado por un proyecto de estos alcances y envergadura; por tener la vida misma ahí, frente a sus ojos. Mesura, delicadeza y pulcritud parecen ser las claves de su arte. Observa, no se apresura, dirige y escribe con una mirada que aúna candor y madurez. Mason crece, pero los momentos que Linklater elige para perfilar a su protagonista, se inscriben dentro de la sencillez más pura.

Probablemente, ningún director estadounidense contemporáneo ha llevado tan lejos la idea de que la complejidad de la puesta en escena, puede ir en contraposición a los alcances de su historia. Que la simplicidad que envuelven las acciones que vemos, nos pueden remontar a emociones incluso más intensas que el drama más seco. “Boyhood, Momentos De Una Vida” es ante todo una cinta que respira, que se despliega sin apuro ni urgencia, y que se aprecia mucho más con la distancia que da el tiempo. No utiliza los mecanismos clásicos del cine norteamericano, ni siquiera los del indie estadounidense. Es una película que no deja jadeando por cada vuelta de tuerca, que no apabulla con sus actuaciones o puesta en escena, o decorados, pero eso da igual en términos de valor de la obra. Uno quisiera que no culminara nunca. Que no dejara de conmovernos por el hecho de vernos reflejados, comprendidos, arropados.

BOYHOOD 03Impresiona que la realidad se deslice hacia la ficción de manera tan brutal. Linklater es un director magnetizado por esta posibilidad: de que los actores envejezcan y ese proceso sea capturado en esencia por la ficción. Lo plasmó a la perfección con Ethan Hawke y Julie Delpy en su trilogía sobre el amor, y en “Boyhood, Momentos De Una Vida” lo arrastra hacia alturas que despegan de todo cálculo y precedente. Eso quita el aliento, porque su elenco está tan entregado como él –Patricia Arquette merece un Oscar por cada año que abarca la película- y porque es casi imperceptible el paso del tiempo, pese a que el rodaje de la película se extendió por 39 días a lo largo de más de una década.

Richard Linklater entiende el cine como un arte de sosiego y tacto, que al mismo tiempo puede alcanzar cotas gigantescas. Lo suyo es mucho más sutil, genuino y, a fin de cuentas, trascendente que lo de la mayoría de los cineastas con que comparte era, y ha dado vida a “Boyhood, Momentos De Una Vida”, una cinta que no quiere parecer definitiva, pero de cierta manera vaya que lo es: esto es la mirada de Linklater sobre la juventud, esta es la mirada de Linklater sobre la vida. Esto es cine y hay que celebrarlo a rabiar.

Por Gonzalo Valdivia

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