Bienvenidos al Ayer

Jueves, 26 de Febrero de 2015 | 12:32 pm | No hay comentarios

Título original:

Project Almanac

Dirigida por:

Dean Israelite

Duración:

106 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Jonny Weston, Sofia Black-D'Elia, Sam Lerner, Allen Evangelista, Amy Landecker, Virginia Gardner, Gary Weeks, Gary Grubbs, Macsen Lintz, Michelle DeFraites

Adolescentes y tecnología. Dos recursos a los que echar mano parece ser fácil entendiendo que hoy, en la realidad, los dos elementos están inalienablemente relacionados. Fácil en el contexto publicitario; son precisamente los jóvenes quienes consumen mayor cantidad de películas en el cine y, simultáneamente, son los que más se ayudan de herramientas tecnológicas para replicar sus experiencias dentro del mismo. Ahora, más allá de todo lo impresionante que pueda ser la PROJECT ALMANAC 01maquinaria estética en una producción de corte sci-fi, lo difícil radica en hacer comulgar de manera consistente a estos dos actores, considerando la complejidad que reviste dar con la coherencia exacta dentro de este género cinematográfico.

David (Jonny Weston) es un muy inteligente joven que, luego de haber sido aceptado para estudiar en el MIT, descubre junto a sus amigos un proyecto dejado por su fallecido padre: unos planos para construir una máquina del tiempo. Después de crear el dispositivo final, los amigos lo usarán para arreglar problemas de su vida cotidiana; situaciones de escuela, diversión y mejor suerte en el amor serán el objeto de sus viajes en el tiempo. Todo parece ir excelente con su invento, sin embargo, las cosas empezarán a salirse de control, por lo que David junto a los otros tendrán que buscar una fórmula para corregir lo que podrían haber cambiado en el curso de las cosas.

Mientras la mayoría de las películas dentro del marco de la ciencia ficción se mueven entre universos distópicos, “Bienvenidos al Ayer” busca plantear sus excusas a través de lo cotidiano, en donde la visión de sus protagonistas no parece distar mucho de lo que sería en la vida real. Si bien el argumento, reciclado de tantos títulos que han utilizado el resquicio del viaje en el tiempo para poder resaltar, parece ir rayando en lo absurdo y no entrega nuevos aportes a una historia más que PROJECT ALMANAC 02conocida, se sabe con la posibilidad cierta de ir marcando un relato que no sea tan difícil de digerir, al mismo tiempo que sus personajes puedan ser presentados como personas (casi) comunes. La ilusión que va creando la película en su primera parte es así; la información que se nos entrega no es tan abrumadora, el tiempo que existe entre la introducción y el desarrollo se encuentra bien medido para los escenarios que se van construyendo, y el ritmo que se le imprime es prolijo respecto a lo anterior.

Los desaciertos de la película tienen que ver con lo disperso que se hace todo, cruzado el detonante que pone al relato en la vereda de la acción y aventura más explosivas. La teoría del caos –presente como agravante del mal uso del viaje en el tiempo en muchos largometrajes- se deviene en factor para que las escenas con mayor movimiento se sientan desacopladas de la historia original, quedando finalmente los efectos especiales como los que trascienden en el filme. A eso hay que agregar que “Bienvenidos al Ayer” está dispuesta como un falso documental, con una cámara subjetiva que, por PROJECT ALMANAC 03más que haya tenido un merecido descanso en los últimos años de creación audiovisual, todavía puede molestar a más de alguno, sobre todo cuando la rapidez de sus movimientos provoca la desatención sobre la pantalla.

La cinta busca apostar por la entretención, y eso hay que concedérselo, pues hay poco espacio para el aburrimiento mientras no busquemos un complejo esquema sobre conceptos físicos. A veces un “Chronicle” (2012) y por momentos un “Super 8” (2011), precisamente encontrados en un found footage (falso documental) sobre viajes en el tiempo. Muy interesante propuesta que lamentablemente le termina quedando grande a “Bienvenidos al Ayer”, que cede lugar ante los clichés de distintos géneros, cayendo en el lugar de lo aceptable, pero prescindible.

Por Pablo Moya

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