Ben-Hur

Jueves, 18 de Agosto de 2016 | 10:06 am | Comentarios (1)

Título original:

Ben-Hur

Dirigida por:

Timur Bekmambetov

Duración:

141 minutos

Año:

2016

Protagonizada por:

Jack Huston, Toby Kebbell, Morgan Freeman, Rodrigo Santoro, Nazanin Boniadi, Pedro Pascal, Olivia Cooke, Ayelet Zurer, Sofia Black-D'Elia, Alisha Heng, Marwan Kenzari, Nico Toffoli

La novela “Ben Hur: A Tale Of The Christ”, escrita por Lewis Wallace y publicada en 1880, es una de obras de ficción histórica más populares de todos los tiempos, en cuyas páginas relata una historia de amor, venganza y redención a través de un altercado político entre judíos y romanos, vinculada sabiamente a la narración de la pasión de Cristo. No obstante, no fue hasta su segunda adaptación al cine que logró notoriedad “de culto”, con el estreno de la épica de épicas “Ben-Hur” (1959) de William Wyler, con un perfecto Charlton Heston como protagonista.

BEN-HUR 01La espectacularidad lograda a través de un escandaloso presupuesto, la exactitud histórica de escenografía y vestuario, y las varias aristas desarrolladas en casi cuatro horas de duración, la llevó a convertirse no sólo en una apuesta inimaginable hasta la fecha, resultando ganadora de 11 premios de la Academia, sino que también en ser recordada y alabada hasta nuestros días. Por ello, la adaptación que hoy llega de la mano del irregular director Timur Bekmambetov pende de un hilo al estar, inexorablemente, a la sombra de tamaña epopeya cinematográfica.

Los años de amistad incondicional entre el noble judío Judah Ben-Hur (Jack Huston) y su hermanastro romano, Messala (Toby Kebbell), serán destruidos cuando el ahora convertido oficial del ejército romano acuse injustamente al israelí de traición. Condenado a una vida de esclavitud en las galeras romanas, Judah alimentará la sed de venganza y la añoranza de volver a ver a su familia y a su amada Esther (Nazanin Boniadi) para sobrevivir y regresar a su tierra natal, en la que tendrá una nueva oportunidad de reencontrarse con su pasado.

BEN-HUR 02Al filo de parecerse más al estilo de “Exodus: Gods And Kings” (2014) de Ridley Scott, esta re-versión de “Ben-Hur” difícilmente se convertirá en algo más que una adaptación libre, cuyo tratamiento baila obscenamente entre el blockbuster y la epopeya con toques bíblicos. En su totalidad, la amalgama de caminos tentativos que se van sembrando desde la primera escena, con un flashback inicial que funciona como método de enganche, naturalmente va generando un lío que, en vez de responder las interrogantes motor del relato –¿qué nos mantiene vivos, acaso la venganza y la ira, o el amor y el don del perdón?– se va viciando en la disyuntiva de encontrarle una personalidad propia al mismo, dejando en segundo plano el o los motivos centrales de la historia. Estas asperezas, en un principio pequeñas, jamás se pulen por completo, engendrando una obra que es duramente larga, plana y desabrida. No sólo se despilfarra un material que podría haber sido aprovechado de una distinta –o mejor– manera, sino que valida el hecho de que no logrará jamás llegar al nivel de las versiones del siglo pasado. ¿Por qué llevarla a cabo, entonces?

BEN-HUR 03La falta de conexión y coherencia en el relato interno, en sus tres grandes momentos, cambian arbitrariamente de mano, como si hubiesen sido dirigidos por tres personas distintas: el inicio estable pero incompleto; el desarrollo irregular y monótono a la vez, y el tercero insípido a más no poder, con un bonus de cierre cuyo soundtrack escapa completamente del tono sensitivo del filme, abriendo un final cercano a un drama “de superación” más que una fresca y actual adaptación de un clásico en el que, de por sí, intervienen temas complicados.

Todo lo anterior produce que jamás nos sintamos partícipes de los sentimientos que se apelan en cada escena. Peor aún: el reparto deja bastante que desear. Jack Huston como Ben-Hur sencillamente no funciona. La complejidad del personaje jamás es rematada en su totalidad, en cambio, se nos entregan migajas de su perfil, tal secundario común y corriente. Este aspecto, ya inconcebible para un personaje legendario, se presenta también en otros secundarios, cuya participación tanto en el guión, pero por sobre todo en la actuación, es tratada con una ligereza inesperada. Los casos más ilustrativos sin duda son Dismas, encarnado por Moisés Arias, y los débiles personajes femeninos.

BEN-HUR 04Para remate, el gran –y único– enganche comercial de esta producción, la carrera de las cuadrigas romanas, no cumple en lo absoluto las expectativas. Pese a que mantiene el elemento de sorpresa y suspenso propio de la acción, jamás presenta una emoción real. De nada sirven los efectos especiales, el –a ratos pobre, a veces normal– CGI, ni la duración del desenlace: el haber desarrollado por noventa minutos una historia contada a medias y el nunca dar en el clavo con el estilo de la película va encareciendo el relato de tal forma, que cualquier intento por salvaguardar la cinta es realizado muy tarde. No lo logra el gran desempeño de Morgan Freeman como el sabio árabe y mentor Ilderim, ni la disputa entre Judah y Messala.

¿Qué quiso transmitir realmente Bekmambetov y compañía con esta producción? Quedará como interrogante, pues sea un remake de un remake, un ambicioso proyecto con toques religiosos, o una reversión totalmente diferente al clásico original, lo cierto es que plasmar una propuesta levemente original a partir de un clásico y no lograr el cometido siquiera en niveles básicos, en estos tiempos pasan la cuenta. “Ben-Hur” es el nuevo desechable que, siendo auspiciosos, resurgirá solamente para la temporada de Semana Santa.

Por Daniela Pérez

Enlace corto:
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  1. Franny says:

    Estoy a medias de acuerdo con su crítica y a medias no. La película deja en el aire muchas de las tramas que ha introducido en aras de un metraje más corto, en eso totalmente de acuerdo. Por el contrario el nuevo enfoque de la historia (yo la entiendo como un drama con secuencias épicas, más que como una película épica) no requiere un Ben-Hur “más grande que la vida”, dominador de todos los avatares que le suceden, un titán, (como sí lo requería la de 1959), sino un superviviente, alguien más vulnerable, más cálido, más arrastrado por unos acontecimientos que le desbordan, y que le obligan a ir cambiando a medida que se va enfrentando a ellos. En ese sentido creo que Jack Huston ha realizado una muy buena interpretación (de hecho, yo que crecí con el Ben-Hur del 59, mi primer gran amor cinematográfico, ahora puedo ponerle otra cara sin mayores problemas). De otra parte la secuencia de las galeras en la oscuridad, la mugre, el hedor, la claustrofobia y el desconcierto de un galeote encadenado bajo cubierta, es impactante; la carrera de cuadrigas desde la óptica de “todos contra todos”, mucho más ajustada a la realidad histórica que intenta retratar; y el final, aunque inesperado y desconcertante, está más en consonancia con las opciones éticas que la película propone. En resumen: una película con más aciertos de los que le permiten las odiosas comparaciones con la versión de Wyler ( y el inconsciente deseo de todos de ver la misma película pero en un envase más moderno, por decirlo de alguna manera), y no tan buena como podría haberlo sido de haberse montado todo el material que se rodó (varios clips de una página de internet de habla inglesa así lo dan a entender). Para mí ese es su gran fallo.

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