Belleza Inesperada

Jueves, 22 de Diciembre de 2016 | 1:30 am | No hay comentarios

Título original:

Collateral Beauty

Dirigida por:

David Frankel

Duración:

97 minutos

Año:

2016

Protagonizada por:

Will Smith, Edward Norton, Kate Winslet, Michael Peña, Naomie Harris, Helen Mirren, Keira Knightley, Jacob Latimore, Enrique Murciano, Kylie Rogers, Natalie Gold, Liza Colón-Zayas, Toshiko Onizawa, Nicole Bonifacio, Liz Celeste

En “Belleza Colateral” priman las mejores intenciones. Está situada en la víspera de Navidad, por lo que busca ser una de las películas que aparecen en esta época y así ofrecer el empujoncito final para terminar bien el año. El elenco se compone de una multimillonaria lista de actores de primera categoría, y además cuenta en su centro con una idea bastante atractiva, la que fue engañosamente explotada en el tráiler para generar mayor interés. A pesar de todo esto, es un naufragio. Esto no significa que no tenga sus momentos rescatables, pero la gran mayoría van de olvidables a molestos, e incluso ocasionalmente ridículos.

Howard (Willy Smith) era un emprendedor visionario e inusualmente carismático, lo que lo llevó a crear una exitosísima empresa de publicidad junto a sus amigos y socios Whit (Edward Norton), Claire (Kate Winslet) y Simon (Michael Peña). Todo esto se acaba cuando su hija de seis años muere por un cáncer. Ahora Howard no habla ni trabaja, y todo a su alrededor se está desmoronando. Dependerá de la intervención de tres carismáticos actores para hacerle volver a la vida y enfrentar sus traumas, antes de que sea demasiado tarde.

Si hubiera que resumir en una sola palabra la razón detrás del desastre de “Belleza Colateral”, esta sería “forzada”. Dejando de lado las actuaciones del elenco, que hacen un intento sincero por sacar el mayor provecho al pobrísimo material con el que les tocó trabajar, una cantidad no menor de elementos presentes en la película están agrandados y explotados a un nivel que molesta. Incluso, a ratos se siente como que uno está siendo acorralado y obligado a creer o hacer algo que no necesariamente quiere.

El primero y más grotesco de estos aspectos a la fuerza, es la seguidilla de escenas de llanto. En cerca de seis momentos aparecen personajes frente a la cámara con los ojos chorreando agua, como si bastara con esta señal para que el público hiciera lo mismo. Muchos de estos instantes aparecen de manera prácticamente fortuita, por lo que carecen de la acumulación de hechos necesaria para producir la catarsis en los espectadores.

La película también peca de querer explicarlo todo. En vez de dejar algunas cosas en el aire aprovechando que se trata de una ficción y no de un documental, la historia se va por recovecos tediosos e innecesarios con el fin de que todo quede absolutamente claro. Esto choca de frente con el par de veces en que la cinta opta por la ambigüedad, la que emerge tan anticipada que no resulta para nada interesante. Luego viene el problema de la caracterización. En un claro ejemplo de incomprensión hacia el concepto de construcción de personajes complejos, el guion presenta a los tres amigos de Howard como dominados por dos aspectos: una imagen pública dura y decidida, y un “lado oscuro” oculto. Estas dos caras de la misma moneda dictan todas sus acciones de manera completamente predecible, más que nada porque están trabajadas con tan poca sutileza, que eluden la compleja gama de grises que actúa en la psiquis humana a la hora de tomar decisiones.

A la par con esta sobre caracterización, el otro trío de personajes (los interpretados por Helen Mirren, Keira Knightley y Jacob Latimore) son abandonados como meros arquetipos. Especialmente grotesco es el personaje de Knightley, quien es presentada como una actriz “emocional”, lo que se traduce en que llora cada vez que se ve presionada y es capaz de abandonarlo todo de un momento a otro. Sin embargo, estos tres personajes son lo mejor de la película, debido a que juegan un poco más con las expectativas del público y el límite entre la realidad y la ficción.

Si “Belleza Colateral” se hubiera apegado un poco más a su antecedente más claro, “Un Cuento de Navidad” de Charles Dickens, quizás hubiera podido despegar. El paralelo entre los tres espíritus de las navidades pasadas y los tres actores acá presentados es muy claro. Donde se arruina es en desaprovechar su potencial alegórico. Si la película hubiera dedicado menos tiempo al plan y las intrigas de los amigos de Howard, y más al viaje personal de este mismo –que era un poco lo que prometía el tráiler–, su premisa podría haber dado para una gran obra. Por lo mismo, si las consecuencias causadas por la negligencia del personaje de Will Smith hacia su trabajo hubieran tenido un peso real, esto a su vez podría haber entregado el riel perfecto para que se desarrolle una historia más atractiva. Pero no fue así, por lo que “Belleza Colateral” quedará como uno más de los bodrios que emergen cerca de fin de año como las callampas después de la lluvia. Lo que es una verdadera lástima, porque pudo haber sido tanto más que eso si se hubiera encontrado con manos más capaces.

Por Lucas Rodríguez

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