Balada Triste de Trompeta

Miércoles, 9 de Mayo de 2012 | 10:32 am | Comentarios (1)

Título original:

Balada Triste de Trompeta

Dirigida por:

Álex de la Iglesia

Duración:

107 minutos

Año:

2010

Protagonizada por:

Carlos Areces, Antonio de la Torre, Carolina Bang, Santiago Segura, Sancho Gracia, Manuel Tejada, Manuel Tallafé

El noveno largometraje del español Álex de la Iglesia, es una de esas películas que se aman o se  odian. Los fanáticos del director, no saldrán decepcionados al encontrarse con un filme que repite todos los tópicos del cineasta, llevándolos hasta su punto más extremo, en la que él mismo ha declarado, como su mejor película hasta la fecha. Para el resto de los espectadores, se recomienda ir a verla con conocimiento de causa, ya que “Balada Triste de Trompeta” es una oda al exceso, bordeando el límite entre el mal gusto y lo meramente morboso. No sólo en lo crudo y violento de sus imágenes, sino que también, en una historia retorcida y trágica, donde la sed de venganza, dirigen al protagonista a la locura absoluta.

La película comienza en plena guerra civil española, donde una función de circo es interrumpida por los militares, quienes reclutan a los trabajadores del lugar para luchar contra los rebeldes. Javier, hijo de uno de los payasos del circo, tiene que sufrir las penurias de la guerra, mientras su padre es prisionero de la milicia. Con el sueño de seguir el legado de su progenitor, Javier decide convertirse en payaso. El único problema es que él no hace reír a los niños, debido a que nunca pudo sentirse como uno, haciéndose llamar “El Payaso Triste”. En el circo conocerá a Natalia, practicante de tela y novia de “El Payaso Feliz”, con quien comenzará una sangrienta contienda por el corazón de la chica.

Muchos han querido entregar una serie de lecturas sobre el verdadero significado de la película. Desarrollada en plena dictadura franquista, los protagonistas vendrían a ser una metáfora de la España de aquellos años. No por nada uno de los personajes, durante la secuencia final, enuncia: “No somos nosotros, es este país que no tiene remedio”, en una de las cuantas alusiones a la situación que vivía España durante esa época. A decir verdad, estas interpretaciones pueden ser válidas en un análisis más acabado de la cinta, ya que lo que se nos entrega a primera vista dista mucho de la metáfora, que se supone, se esconde detrás de la trama.

El relato brilla por su exceso, en situaciones donde la verosimilitud de lo que estamos viendo, depende meramente del compromiso del espectador con la película. Es difícil entrar en el juego del director, cuando la trama avanza a ratos, sin una dirección concreta. Muchos podrán alegar que el estilo y estampa del español es sólo apreciable por unos pocos, pero la verdad es que, al terminar su visionado, este servidor sólo tuvo sentimientos encontrados.

Por una parte, la puesta en escena es magnífica. El trabajo de arte y cinematografía, se luce cuando toca retratar a la España de los años treinta. El diseño de los personajes y locaciones, son de lo mejor de la película. Las actuaciones también se mantienen en buen nivel; a pesar de que los personajes puedan resultar estereotípicos -o hasta caricaturizados-, cumplen. El gran problema está en la construcción de la trama. Una especie de sangrienta comedia romántica, donde dos hombres se harán pedazos – literalmente- por el amor de Natalia, quien cumple el rol de femme fatale. La trama se mueve por los celos, deseos y fantasías de los personajes, en un constante “quiero y no puedo”, que da como resultado un filme que nunca logra establecerse en un tono. Tampoco ayuda el hecho de que la empatía por el personaje principal, sea prácticamente nula, convirtiéndose en una suerte de “ángel vengador” sesgado por la venganza y la locura, sobre todo en el tramo final, donde la exageración de la propuesta llega a caer en el completo absurdo.

Álex de la Iglesia firma una película cuya máxima virtud reside en la libertad absoluta que se siente detrás de cada fotograma, que pueden gustar o no, pero definitivamente confirman que ésta es la película más personal del realizador. Si son capaces de entrar en su juego, y son aficionados al cine del español, disfrutarán “Balada Triste de Trompeta”, para todos los demás, se recomienda acercarse con cautela.

Por Sebastián Zumelzu

Enlace corto:
(1)
  1. Andrés González says:

    Esta película la vi el fin de semana pasado… Me gustó mucho, como CASI toda la filmografía de A. de la Iglesia.
    Saludos!!!

Comentar

Responder