Aurora

Jueves, 6 de Noviembre de 2014 | 10:33 am | No hay comentarios

Título original:

Aurora

Dirigida por:

Rodrigo Sepúlveda

Duración:

83 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Amparo Noguera, Luis Gnecco, Jaime Vadell, Francisco Pérez-Bannen, Mariana Loyola, Patricia Rivadeneira, Francisca Gavilán, María José Siebald

El trato a las enfermedades mentales en el cine suele ser, en la mayoría de los casos, exagerado y grotesco. De ahí que todas las comedias donde un personaje con algún grado de autismo o problemas sociales se vuelve el centro de la acción. O en el otro extremo, son usadas como suerte de agravante para demostrar la genialidad de un personaje, como fue con Russell Crowe en “A Beautiful Mind” (2001). Pero son muy raras las oportunidades en que estas son tratadas con verosimilitud, algo que se logra bastante bien en “Aurora”, donde además es usada para discutir y cuestionar otras temáticas centrales en las relaciones humanas.

AURORA 01La historia gira en torno a Sofía (Amparo Noguera), una profesora de educación básica que, junto a su marido (Luis Gnecco), lleva un tiempo tratando de adoptar un hijo. Pero un día, Sofía lee un artículo en el diario sobre un recién nacido encontrado muerto en un vertedero, y se obsesiona con darle una sepultura adecuada.

Teniendo en cuenta que el elemento que detona los acontecimientos de la cinta es una guagua muerta, daría para suponer que es muy probable que la película se deslice con facilidad hacia el morbo, pero “Aurora” no sólo logra evitar esto completamente, sino que es el tacto que posee para tratar una situación así de escabrosa el que define el tono de la película: íntimo y detallista. De esta misma forma es cómo se van construyendo los personajes, sobre todo el de Amparo Noguera, quien es finalmente la que va ordenando y comandando al resto. Dedicando tiempo a mostrar toda clase de actividades cotidianas y rutinarias, la cinta perfila a su protagonista con suavidad, mostrando sus cualidades y defectos más que gritarlos en la cara de los espectadores.

AURORA 02De esto mismo es donde surge, y se va expandiendo con rapidez, la obsesión de la protagonista con la guagua muerta. Su punto de aparición es claro, pero a medida que la película avanza, se van desarrollando y tomando otras aristas: desde el punto de vista de una obsesión, vista como malsana e incluso enferma por la sociedad, se pone en tela de juicio temas como la naturaleza de las relaciones; el amor, en cuanto a abrazar tanto las virtudes como los defectos del otro; e incluso los límites de las normativas sociales, en cuanto a su nivel de restricción sobre los deseos individuales.

Al mismo tiempo, y especialmente con el conocimiento de que “Aurora” está basada en una historia real, la película también plantea la cuestión moral sobre las acciones de la protagonista directamente a los espectadores: ¿Está bien lo que está haciendo? Desde un punto de vista superfluo parecería que no, pero a lo que apunta la cinta es a humanizar una situación absolutamente anormal.

AURORA 03Por suerte, toda esta complejísima discusión moral va acompañada de bellas tomas, donde la economía de medios primó para resaltar más el fondo que la forma, dejando que los personajes interactúen con su entorno, más que forzar esto a base de cortes y primeros planos. Quizás el único detalle que a ratos puede parecer un tanto molesto, es la banda sonora, formada por piezas instrumentales de corte moderno, que en ciertos pasajes le dan un innecesario y un tanto forzado aire de suspenso a momentos que se sostendrían de lo más bien por sí mismos.

“Aurora” no es una película liviana, pero tampoco –y como podría sugerirlo su trama- es un drama del que se pueda salir al borde de una crisis existencialista. Es una bella historia intimista, que plantea con tacto y paciencia temáticas complejas de cuestionar.

Por Lucas Rodríguez

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