Atrapen al Gringo

Martes, 20 de Noviembre de 2012 | 1:05 pm | No hay comentarios

Título original:

Get The Gringo

Dirigida por:

Adrian Grunberg

Duración:

96 minutos

Año:

2012

Protagonizada por:

Mel Gibson, Kevin Hernández, Daniel Giménez Cacho, Jesús Ochoa, Dolores Heredia, Peter Gerety, Roberto Sosa Martínez, Peter Stormare

Cuando la imagen de Mel Gibson necesitaba de una limpieza urgente para eliminar del inconsciente colectivo sus escándalos mediáticos, esos que lo dejaron como un sexista y racista ante los ojos del mundo, además de ser acusado de antisemita por su descarnada versión de los últimos días de Jesucristo, entre otras situaciones poco decorosas para una gran estrella de Hollywood, había que encausar al viejo Mel al buen camino, y qué mejor que echando mano a la nostalgia y a su imagen de hombre de acción, la misma que protagonizó filmes como “Lethal Weapon” (1987) o “Mad Max” (1979), reviviendo la carrera cinematográfica del norteamericano bajo la faceta que lo hizo famoso en primer lugar. No había por dónde perderse, y en “Atrapen al Gringo” (2012) el Mel Gibson héroe de la acción ochentera, renace protagonizando un filme crudo y muy entretenido.

Gibson toma el rol de “Conductor” –nunca sabemos el nombre del protagonista–, un ladrón que después de una feroz persecución entre la frontera de Estados Unidos y México, termina por ser encarcelado en El Pueblito, una especie de pueblo/prisión donde los convictos pueden moverse por los barrios y realizar una vida “normal” bajo la atenta mira de los rifles que los resguardan. “Pueblo chico, infierno grande” y adentro de El Pueblito la corrupción y la mafia están a la orden del día, obligando a nuestro protagonista a usar sus habilidades delictuales para sobrevivir y tratar de recuperar su botín, y de paso, su libertad. Haciéndose amigo de un niño de 10 años, quien tiene un especial vínculo con el líder de la mafia, Conductor comenzará su violenta aventura mexicana.

Hay que reconocerlo, ver un filme con sabor a “vieja escuela” y protagonizado por Mel Gibson, es una delicia para los amantes de la acción tradicional, sin efectos computarizados y con mucha hemoglobina que la película no escatima en derramar. Hay violencia cuantiosa, pero lo más perturbador es el tono cruel que impregna a la película, sin asco a mostrar con lujo de detalles a un niño siendo herido de muerte o la horrible realidad que viven los habitantes de El Pueblito, la película es dura, pero al mismo tiempo contiene la diversión de una cinta de disparos y mucha comedia negra, concentrada en el carisma de Gibson, quien no sólo revive al anti-héroe de antaño, sino que también lo renueva, haciéndolo aún más egocéntrico y frío en su actuar, sin remordimientos, y con la mirada puesta en recuperar su dinero y nada más.

La película cae en los usuales estereotipos de los mafiosos chicanos, eso es cierto, pero a estas alturas esa imagen se ha transformado en una especie de código cinematográfico, y obviando un par de caricaturas, el micro universo de El Pueblito se hace creíble y muy atractivo, a pesar de su peligrosidad. Por lo demás, los enredos entre policías corruptos y mafiosos, mantienen a la trama en constante movimiento y tensión, teniendo a nuestro protagonista en medio del fuego cruzado y haciendo maromas para salvar su pellejo.

Mel Gibson hace un buen trabajo y se nota que se lo pasa muy bien volviendo al mundo de las explosiones, demostrando que a pesar de su edad, todavía tiene cuerda y está listo para formar parte del grupo de mercenarios de Sylvester Stallone (no estaría nada mal). En los secundarios más conocidos encontramos a Daniel Giménez Cacho como Javi, el líder mafioso que vive de los excesos y se encuentra en la eterna búsqueda de gente compatible que pueda “donarle” sus órganos cuando los suyos dejan de funcionar. Escapándose de “Breaking Bad”, Dean Norris tiene un pequeño papel de policía al igual que en la serie televisiva, aunque esta vez como un corrupto con honor. Kevin Hernández es el niño aliado de Gibson, dueño de un gran carisma, que hacen de su atormentado personaje uno de los grandes aciertos de la película.

La dirección de Adrian Grunberg, termina por construir un filme de ritmo trepidante y muy divertido. Gibson vuelve al terreno que tanto explotó en sus años mozos, para recordarnos que aunque no nos pueda parecer una persona muy cuerda en algunos sentidos, aun guarda en su interior la chispa que tantos buenos momentos nos hizo pasar.

Por Sebastián Zumelzu

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