Ataque a la Casa Blanca

Miércoles, 3 de Julio de 2013 | 10:30 am | No hay comentarios

Título original:

Olympus Has Fallen

Dirigida por:

Antoine Fuqua

Duración:

120 minutos

Año:

2013

Protagonizada por:

Gerard Butler, Aaron Eckhart, Morgan Freeman, Dylan McDermott, Ashley Judd, Radha Mitchell, Melissa Leo, Cole Hauser, Angela Bassett, Han Soto, Robert Forster, Rick Yune, Arden Cho, Sean O'Bryan, Tory Kittles, Jason Yee, Amber Dawn Landrum

Han pasado más de dos lustros y la paranoia estadounidense de verse nuevamente atacados en su propio país no cesa, especialmente como recurso para explotar nuevas ideas en la pantalla grande. Mientras hechos recientes como el atentado en la maratón de Boston alimentan la demencia y filtraciones como las del caso Snowden nos revelan que Estados Unidos sospecha de todo y de todos, varios se preguntan cuál sería el flanco más débil de la autodenominada nación más poderosa. Tomando en cuenta que el centro de su poder político y militar se encuentra radicado en la figura de su Presidente, no pocos se han preguntado: ¿Qué ocurriría si la Casa Blanca fuera objeto de un OLYMPUS HAS FALLEN 01ataque? ¿Cómo podrían hacerlo? ¿Qué repercusiones tendría, a nivel global, un hecho de esa magnitud? Esa es la premisa de “Ataque a la Casa Blanca”, dirigida por Anton Fuqua.

Durante un encuentro entre el Presidente de los Estados Unidos (Aaron Eckhart) con el Primer Ministro de Corea del Sur, la Casa Blanca es atacada y sitiada por un grupo terrorista de origen norcoreano. El agente del Servicio Secreto y ex miembro de la guardia personal del Presidente, Mike Banning (Gerard Butler), logra entrar al edificio y sobrevivir a la masacre, convirtiéndose en la última esperanza para salvar al mandatario y su hijo, de quien se desconoce su paradero, mientras el vocero Allan Trumbull (Morgan Freeman) toma el puesto de Presidente activo, y debe confiar en las habilidades de Banning y en su propia capacidad para tomar decisiones y así evitar un desastre aún mayor.

Al ver el nombre de Antoine Fuqua en la silla de director, uno tiende a darle algo más de crédito a esta propuesta. Fuqua tiene oficio a la hora de narrar historias movidas por la violencia, como lo ha venido demostrando desde “Trainning Day” (2001), y aquí logra, hasta cierto punto, imprimir su sello en la construcción del relato, manteniendo la tensión y sacrificando rápidamente sub-tramas que poco y nada aportan a la estructura final. Sin embargo, son tantas las cosas que no funcionan en esta película, que este atributo se diluye rápidamente entre un mar de clichés del género y una historia que paulatinamente comienza a transformarse de una cinta de acción a algo más cercano a una parodia.

OLYMPUS HAS FALLEN 03Esa percepción puede también estar condicionada por la escasa originalidad de la propuesta. Los villanos pueden venir de otro país, sus motivaciones pueden ser más simples, la amenaza puede estar cada vez más cerca, pero esta película ya la hemos visto varias veces: la historia del ejército de un solo hombre que lucha contra el enemigo de la nación más poderosa (sean rusos, vietnamitas, uno que otro traidor, terroristas europeos o, como en esta ocasión, norcoreanos) con un par de balas o sus puños, si fuera necesario. Lo esencial en muchas de esas propuestas era que no se tomaban demasiado en serio a sí mismas y no tenían mayor intención que entregar al público un producto de entretención, aún cuando siempre fueran usadas como vehículo de propaganda para las ideas estadounidenses sobre libertad y democracia. Pero “Ataque a la Casa Blanca” busca algo más que sólo entretener, y falla en su intento.

La película busca advertir a su propio país a no relajarse, a no bajar la guardia, que el peligro es real, latente, y no producto de la imaginación de un par de locos. Que el mundo está esperando que Estados Unidos caiga para hacer lo que les plazca. La cinta está llena de escenas, discursos, one-liners que glorifican al país sin nombre y sus ideales, que buscan que el espectador al menos salga OLYMPUS HAS FALLEN 02silbando “The Star-Spangled Banner” al terminar la función. Un discurso que ya no entusiasma como antes a buena parte de su población y que, por cierto, puede provocar risas en otros públicos.

Obviando el chovinismo excesivo, la cinta se puede disfrutar tanto como otra más del género de acción. Las balas y desmembramientos están a la orden del día y el ritmo no decae. Otro punto bajo son los efectos: de los más baratos que se hayan podido ver últimamente en el cine. El elenco sí está a la altura, con un Morgan Freeman que vuelve a su rol de “Presidente Freeman” y un Gerard Butler que cumple y convence con en su papel de duro agente del Servicio Secreto, aún cuando ello implique dedicarse sólo a apretar el gatillo y patear traseros norcoreanos. Una película con una prometedora premisa y defectuosa ejecución, pero que en algunos niveles funciona y puede entretener a los adictos a las balas.

Por Rodrigo Garcés

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