Annabelle

Jueves, 2 de Octubre de 2014 | 11:51 am | No hay comentarios

Título original:

Annabelle

Dirigida por:

John R. Leonetti

Duración:

98 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Annabelle Wallis, Ward Horton, Alfre Woodard, Eric Ladin, Gabriel Bateman, Paige Diaz, Tony Amendola, Michelle Romano, Brian Howe, Morganna May

Las películas de terror abundan en la cartelera nacional, y aunque aborden temas repetidos y resulten a veces inconfundibles entre ellas, logran números importantes de audiencia que indican que se realizarán secuelas siempre que exista la posibilidad, y que estas películas no dejarán de llegar en el futuro inmediato. De vez en cuando el género tiene aciertos, como uno de sus mejores exponentes del año pasado, “El Conjuro”, que recibe un spin-off con “Anabelle”, integrando algunos de sus mismos componentes, pero sin tanto éxito en el resultado.

ANNABELLE 01Una extraña muñeca se una a la colección de Mia y John (interpretados por Annabelle Wallis y Ward Horton, pero podrían llamarse Barbie y Ken en cuanto a apariencia y a la complejidad que se les exige a sus personajes), una estable y feliz pareja que espera su primer hijo. Una noche, la hija de sus vecinos, que está unida a un culto satánico, irrumpe en la casa del matrimonio y los ataca, antes de ser detenida por la policía y morir con la inquietante muñeca en sus manos. Tras el incidente, unos alterados Mia y John se mudan a un departamento, pero la inexplicablemente fea muñeca empieza a suscitar eventos paranormales que los ponen en peligro a ellos y a su recién nacido.

La película se presenta como una suerte de precuela de “El Conjuro”, un spin-off lo suficientemente alejado de una secuela como para no poder utilizar ese nombre comercialmente, pero conservando algunos elementos como para aún mantener un vínculo que espera ser lucrativo. Un par de referencias a personajes de la película del año pasado son mencionadas, pero la principal conexión entre ambos filmes es la muñeca titular, que en “El Conjuro” se mostró más como una presencia enigmática que a varios espectadores les terminó pareciendo más un cabo suelto.

ANNABELLE 02Aquí se explora la historia de dicha muñeca y el efecto que tiene en la unidimensional pareja de padres recientes. Mia se vuelve crecientemente paranoica a medida que esta cambia de posición y rechaza los intentos de deshacerse de ella. El trabajo de John como médico deja a su esposa a merced de ser atacada día tras día por fuerzas misteriosas, y esta repetición de distintas formas de asustar a la mujer mientras intenta proteger a su bebé, mantiene ocupada a la película por gran parte de su metraje. Y, curiosamente, por más genérico que todo suene, los sustos funcionan en su mayor parte. La cinta mantiene una tensión constante, a pesar de que sea a través de recursos que no son para nada originales –artefactos domésticos que se encienden solos, susurros que no provienen de ningún lugar discernible- antes de dar paso a sustos propiamente tales en la forma de golpes de sonido, que conocemos pero no siempre anticipamos, e imágenes repentinas que se apoderan de la pantalla.

Este diálogo entre un sobresalto bien logrado proveniente de una fuente manoseada se mantiene a lo largo de la película, dejando la sensación de que no se está viendo nada original o lo suficientemente novedoso como para verse afectado, pero la política de “el fin justifica los miedos” de “Annabelle” logra que estos sustos efectistas logren manifestarse aun proviniendo de los conceptos más ridículos.

ANNABELLE 03A pesar de no sobresalir particularmente en ningún apartado técnico, la película utiliza algunos recursos interesantes que le juegan a favor, como la permanencia de la cámara unos segundos más de lo acostumbrado en planos cotidianos donde no hay tensión, dando la sensación de que el peligro puede aparecer en cualquier momento. Pero el miedo al silencio de la película (llenando los espacios con susurros y musicalizando para indicar a la audiencia cuándo sentir qué) y la incoherente sobrecarga de antagonistas que acechan a la pareja (primero se trata de un culto satánico, para después pasarse a demonios inhumanos y manteniendo a la muñeca como amenaza constante, aunque mayormente inofensiva), terminan por reducir una película que pudo haberse alimentado de mayor claridad y calidad en su narrativa para justificar sus sustos.

Estos elementos y recursos pueden sentirse baratos y poco originales, pero también logran alinearse a la hora de dar miedo, y es la suma de ellos la que, contra todo pronóstico y predeciblemente al mismo tiempo, cumple su cometido y provoca miedo. Así es “Annabelle”: básica y floja a ratos, y atemorizante a otros. Una cinta que no debería dar miedo, pero varias veces lo hace. Un arrebato de dinero de “El Conjuro” que, si no se es exigente, cumple con lo elemental que se le puede pedir a la serie de películas de terror que llegan al país estos días: que, aunque sea de forma intermitente y forzosa, logre asustar.

Por Ignacio Goldaracena

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