Anna Karenina

Miércoles, 13 de Marzo de 2013 | 12:59 pm | No hay comentarios

Título original:

Anna Karenina

Dirigida por:

Joe Wright

Duración:

129 minutos

Año:

2012

Protagonizada por:

Keira Knightley, Aaron Johnson, Jude Law, Domhnall Gleeson, Kelly Macdonald, Olivia Williams, Ruth Wilson, Matthew Macfadyen, Emily Watson, Michelle Dockery, Jude Monk McGowan, Holliday Grainger, Luke Newberry, Alicia Vikander, Susanne Lothar

La trágica historia de Anna Karenina es ampliamente conocida no sólo por ser una de las novelas mas conocidas de León Tolstói, sino también por ser de las más adaptadas a la pantalla grande. Es por ello que una nueva adaptación implica un gran número de retos para los realizadores, quienes deben encontrar un enfoque novedoso para la historia, y así presentar al público una película que resulte atractiva. Este es el desafío que asumieron el guionista Tom Stoppard (“Shakespeare In Love”, 1998) y ANNA KARENINA 01el director Joe Wright, quien vuelve a confiar en Keira Knightley para el rol principal, en la que resulta ser la tercera colaboración entre la actriz y el director después de “Pride & Prejudice” (2005) y “Atonement” (2007).

Anna Karenina (Keira Knightley), jovial aristócrata de la Rusia Imperial, debe viajar de San Petersburgo a Moscú para acudir al rescate de su lascivo hermano Oblonsky (Matthew Macfadyen), cuyo matrimonio con Dolly (Kelly Macdonald) pende de un hilo producto de una infidelidad. A su llegada conoce al Conde Vronsky (Aaron Taylor-Johnson), oficial del ejército ruso, encuentro del cual surge una atracción que les resulta difícil de resistir. Anna regresa a San Petersburgo al lado de su marido Karenin (Jude Law), un alto funcionario de gobierno, y su hijo, pero es seguida por Vronsky. Allí comienzan un furtivo romance que llega rápidamente a oídos de Karenin y de la hipócrita alta sociedad rusa, quienes aíslan y condenan a la pareja, llevándose Anna la peor parte, quien termina consumida por la indiferencia, el aburrimiento y los celos.

La gran novedad de esta adaptación está la puesta en escena, en la que la historia se desarrolla mayoritariamente en un teatro, el cual muta y se adapta según lo requiera el relato, ya sea cambiando decorados rápidamente en planos secuencia muy bien montados, o bien trasladando la cámara tras bambalinas, para llevarnos a los rincones más oscuros y ocultos de Moscú y San Petersburgo. Ingenioso recurso, si tomamos en cuenta que la tecnología ahora permite recrear antiguos escenarios sin necesidad de salir de un estudio (técnica de la cual hizo uso y abuso recientemente “Les Misérables”), pero a la vez riesgoso, pues condiciona los movimientos y expresiones de los actores. Y aún cuando es forzado por las limitaciones del presupuesto, no escatima en detalles para no hacernos olvidar que estamos frente a una película de época. Es por ello que el diseño de vestuario fue el gran ganador en la temporada de premios que culminó recientemente. Ello no implica que la película no haga uso de locaciones en exteriores. Muy por el contrario, cuando lo hace es para abrirnos el mundo. La historia de Levin (Domhnall Gleeson), que es contada paralelamente a la de Anna, se desarrolla mayoritariamente en exteriores, siendo también el personaje que logra conectar de mejor manera con el espectador, ya que es el único que parece tener un contacto con la realidad, más allá de ese muro de espejos en el cual parece vivir la aristocracia de Moscú y San Petersburgo. Esto se logra gracias a un sólido trabajo de Gleeson, quien resulta ser un verdadero descubrimiento.

El resto del elenco, salvo excepciones, hace un buen trabajo, aunque también condicionado por la teatralidad de la narración. Jude Law, usual galán de cine, destaca como un engañado Karenin, gélido pero sufriente, llevando adelante su tarea con elegancia y sobriedad. Matthew Macfayden también destaca con su aporte en comedia, que aliviana el relato. Tal vez el mayor error está en la elección de ANNA KARENINA 04Aaron Taylor-Johnson en el papel de Vronsky, quien no parece dar nunca con la tecla apropiada para interpretar su papel. Keira Knightley, en tanto, logra salir adelante con su interpretación, la que siempre sufrirá con las inevitables comparaciones. Greta Garbo, Vivien Leigh y Sophie Marceau, por mencionar algunas, se han puesto los ropajes de la desgraciada aristócrata rusa en pasadas versiones.

El gran punto débil de esta cinta está en la excesiva apuesta por el romance. El relato se limita a sugerir o derechamente excluye cualquier atisbo de crítica social que estaba presente en la novela, y elige centrarse únicamente en el amor, pero con un nivel de profundidad propio de una telenovela, abundando los diálogos empalagosos. Así, un proyecto que parecía interesante por la forma de abordar la narración visual y su elenco, cae un par de peldaños por una elección inapropiada, que se suma a la escasa novedad que representa contar nuevamente la historia de Anna Karenina en el cine. Un intento fallido, pero aún así válido, que de seguro será del deleite de aquellos que disfrutan con los dramas románticos de época.

Por Rodrigo Garcés

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