Angry Birds – La Película

Jueves, 12 de Mayo de 2016 | 10:41 am | No hay comentarios

Título original:

The Angry Birds Movie

Dirigida por:

Clay Kaytis y Fergal Reilly

Duración:

97 minutos

Año:

2016

Protagonizada por:

Animación

De los desafíos más improbables, hay ocasiones en que –no sabemos muy bien cómo– Hollywood sale airoso. Probablemente en ese apartado haya pocos hitos más valiosos que aquel protagonizado hace un par de años por Phil Lord y Christopher Miller, que cazaron un admirable triunfo con “The Lego Movie” (2014) al convertir una franquicia de juegos en narrativa inyectada de intrépida y feroz diversión. Cierto paralelismo se puede extender hasta ahora, con la adaptación al cine del juego para celulares Angry Birds, que aferrándose al pequeño disparate que contiene una dinámica de pájaros volando para matar cerdos verdes, se constituye como una película donde el desenfado ocupa una posición de privilegio. A tres años de ser anunciado el acuerdo entre Sony y la empresa dueña de la app, Rovio Entertainment, el filme arriba precedido de una expectación moderada, muy acorde a la caída en la popularidad del juego.

THE ANGRY BIRDS MOVIE 01En una isla habitada por pájaros que no pueden volar y tienen siempre una sonrisa en el rostro, también hay cabida para seres como Red, un tipo al que no le importa mucho nada y vive marginado. Un día traspasa la línea y es enviado a terapia para controlar su ira, lugar donde conoce a tres pájaros con los que hace buenas migas, Chuck, Bomb y Terence. Todo se altera momentáneamente cuando llega a la costa un barco lleno de cerdos, liderados por el gigante Leonard. Impresionados con la diplomacia foránea, la comunidad acepta de buena gana la visita, no así Red, que cabreado por el perjuicio personal que le trae y oliendo intenciones dudosas, se hace acompañar de Chuck y Bomb para seguir de cerca qué se traen entre manos los cerdos verdes.

Un protagonista adulto e incorrecto –no un joven lleno de dudas, ni uno buscando nuevos rumbos– es de lejos lo más sugestivo de la cinta; un buen acierto que reluce más en tiempos en que la corrección y la nobleza colman los productos dirigidos para niños en la pantalla grande. Es cierto que pingüinos y minions han contribuido en despeinar el panorama, pero el desparpajo del protagónico y la porción considerable de bromas de doble sentido pocas veces habían tenido un desarrollo como el visto en esta ficción animada. Por ello, de largo la película corre mejor en el retrato inicial y la presentación de los secundarios; a ratos, incluso no luciendo como filme para niños, faltándole prácticamente sólo improperios a los remates de las bromas. La aventura funciona, agarra, con buenos detalles THE ANGRY BIRDS MOVIE 02humorísticos y un rol preponderante de las voces de actores como Jason Sudeikis, Maya Rudolph, Josh Gad, Danny McBride y Bill Hader, un conjunto con voluminoso recorrido en la comedia, aquí muy bien escogido y aprovechado.

Esos minutos, no obstante, juegan sólo el rol de extensa introducción, hasta que los cerdos irrumpen y todo se vuelve más opaco y esperable, como si guionista y directores presionaran el piloto automático. Las bromas se tornan reiterativas, al tiempo que el desarrollo de la –de por sí muy básica– trama no despierta sorpresa alguna. Está claro cómo finalizara todo, y los buenos momentos que tiene el resto de la película radican en los guiños al juego que, por supuesto, sólo provocarán gracia a quienes hayan disfrutado de este. Eso sí, conserva casi intacta su personalidad –con un techo limitado–, descartando de partida ser un viaje en que personajes viven grandes cambios y deben enfrentar desafíos que los ponen en entredicho. Esto es entretención dura, desvergonzada y simple: es lo que tiene para ofrecer y no disgusta, pero tampoco despierta fascinación.

THE ANGRY BIRDS MOVIE 03Fiel a lo que enarboló en su porción inicial, descarta el lugar común y no le otorga un destino que implique una evolución radical a su protagonista, un tipo irónico que detesta el lugar donde nació. Es lo que deja satisfecho de una propuesta que no se complica, no se desespera tratando de avanzar con firmeza en muchas direcciones, y se contenta con un cargamento importante de humor negro y aventura de digestión inmediata. Es, también, un artefacto raro dentro del cine de animación, que puede alejar a los más pequeños con la desinhibición que aplica en la construcción de sus personajes, aunque de todas maneras tenga una historia fácil de seguir que en lo grueso se atiene a lo que se puede ver en cualquier película animada promedio. No emociona, no deja mucho para llevarse a la casa, no alucina, pero con lo atípico de sus logros captura la atención y encaja como algo más que un impersonal y monótono entretenimiento.

Por Gonzalo Valdivia

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