Alma Salvaje

Jueves, 5 de Febrero de 2015 | 11:39 am | No hay comentarios

Título original:

Wild

Dirigida por:

Jean-Marc Vallée

Duración:

115 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Reese Witherspoon, Laura Dern, Gaby Hoffmann, Michiel Huisman, Thomas Sadoski, Kevin Rankin, Charles Baker, Charles Baker, Brian Van Holt, W. Earl Brown, Nick Eversman, Orianna Herrman

En plena temporada de los premios más taquilleros del cine, donde la grandilocuencia de Hollywood se roba la atención periodística mundial con sus etéreos vestidos, alfombras rojas y exclusivos after-parties, llega a nuestro país la última película del director de “Dallas Buyers Club” (2013), protagonizada por la ganadora del Oscar, Reese Witherspoon. Añádase al ruido que la historia es la adaptación de un best seller autobiográfico, y tenemos tanto un trabajo regalón de la crítica, como una nueva nominación al galardón de la Academia para su popular actriz protagónica. En esta industria el asunto funciona así: lavar, enjuagar, repetir. Aunque estas repeticiones sólo a veces son justas.

WILD 01Abrumada por los nefastos eventos que destrozaron su vida, la joven Cheryl Strayed (Reese Witherspoon) decide cruzar más de mil kilómetros a lo largo del Sendero de la Cresta del Pacífico como una especie de excursión de autoayuda. Completamente sola, inexperta y cargando una grotesca mochila, Cheryl lucha por completar su arduo desafío conforme los recuerdos de su padre violento, la muerte de su madre, su adicción a las drogas y su divorcio no cesan de atormentarle.

Siempre es peligroso incursionar en guiones que giran en torno a un solo personaje que está pasando por una crisis interna, siendo la gran complicación el cómo visibilizar esta última sin caer en recursos facilistas, redundantes o auto explicativos. Después de todo, un buen argumento se compone de acciones que se entienden por sí solas y que, de forma más explícita o no, progresan. Sumado a esto, es preciso encontrar vías que permitan humanizar al héroe con tal de que el público se involucre, e inyectar de suficiente densidad dramática su conflicto para que no peque de demasiado intimista. En lo que a eso respecta, la película se esfuerza por aterrizar la congoja de Cheryl nutriendo el montaje de informativos raccontos y flashbacks que, escogidos con precisión y ejecutados con pulcritud, paulatinamente responden la interrogante que es planteada desde el minuto uno: ¿Qué ha llevado a esta mujer a hacer semejante excursión?

WILD 02Este mismo montaje, no obstante, compone un arma de doble filo, ya que paralelamente es por lejos el punto alto de la cinta y en parte responsable de la endeble potencia de la trama. Dinámico, mantiene un ritmo consistente que no deja de arrebatar la atención a pesar de su extensión más bien larga, a ratos tiene una identidad surrealista que permite traspasar la subjetividad de la perspectiva de Cheryl y, en un pulido trabajo conjunto con el arte y la fotografía, dotan de vitalidad las diferentes etapas de la vida de la protagonista. En la otra vereda, sin embargo, afanado por convertirse en un relato movedizo y poco convencional con sus persistentes saltos temporales y fugaces planos, el historial de tragedias de Cheryl termina siendo abordado a una profundidad que sólo alcanza a ser somera.

El otro punto en contra es que, siendo un film concebido para el lucimiento de Witherspoon (es probable que ella se haya interesado en el proyecto con el aroma a su segundo Oscar flotando bajo las narices), acaba resaltando solamente por los elementos técnicos. En efecto, seguido de la pálida solidez del guión, las actuaciones son lo que más dejan que desear. Partiendo por la misma estrella estadounidense, que si bien despliega una actitud espontánea que nunca antes le habíamos visto, entrega una interpretación cuyo peso dramático raya en lo deslavado. Es tanto así, que su elección para el papel no es ni siquiera imprescindible, fenómeno atípico puesto que el único gran motor de WILD 03este tipo de obras suele ser el desempeño de la famosa de turno, ejemplos de esto son “Erin Brockovich” (2000), “Monster” (2003), o “The Blind Side” (2009), entre tantas otras. No obstante, para ser justos, tampoco es un rol particularmente exigente, y esto es culpa de un guión que desaprovecha una riquísima materia prima. De los secundarios ninguno sobresale con fuerza, aunque la sensibilidad de Laura Dern en la piel de la enfermiza madre se asoma como la intervención mejor lograda.

Después de la cinta protagonizada por Matthew McConaughey, que con herramientas más minimalistas lograba dar una correcta reconstrucción de una problemática real, se apostaba a un nuevo trabajo de Valleé igual de terrenal. Pero en esta ocasión la preponderancia recayó en la exploración visual y en una banda de sonido capaz de crear atmósferas y cautivar momentáneamente con la utilización de grandiosas canciones. De tener sus instantes de hermosura, los tiene, así como de un humor que brota natural y en su justa medida. Lo lamentable es que le falta sensibilidad y un contenido tangible al cual anclarse, errores que manchan su objetivo porque es, primeramente, una película que apela a la emoción. Fallando en eso, sólo queda presuponer su vago mensaje y gozar del lindo envoltorio.

Por María José Álvarez

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