Alien: Covenant

Jueves, 18 de Mayo de 2017 | 12:12 am | No hay comentarios

Título original:

Alien: Covenant

Dirigida por:

Ridley Scott

Duración:

122 minutos

Año:

2017

Protagonizada por:

Michael Fassbender, Katherine Waterston, Billy Crudup, Demián Bichir, Danny McBride, Carmen Ejogo, Jussie Smollett, Amy Seimetz, Callie Hernandez, Benjamin Rigby, Alexander England, Uli Latukefu, Tess Haubrich, Guy Pearce, Noomi Rapace, James Franco

Casi cuarenta años han pasado desde el estreno de “Alien” (1979) y aún continúa siendo un referente en el género de la ciencia ficción por su particular manera de mezclar elementos de aquel género y el horror, desarrollando eficazmente el suspenso en una atmósfera enigmática y oscura. Es así como, luego de tres secuelas y otros proyectos cinematográficos que tenían a los xenomorfos como protagonistas, el director de la primera parte, Ridley Scott, volvió a la franquicia estableciendo sus origines en “Prometheus” (2012).

Concebida como una precuela, trataba de insertar el concepto de origen en un universo narrativo, pero con adiciones que cambiaban drásticamente la propuesta de sus inicios. Enfocándose principalmente en explicar y develar los misterios que se esconden en estos entes biológicos extraterrestres, con un proceso que intentaba ensamblar a la fuerza con la primera parte de la franquicia, terminó dejando un sabor amargo en quienes confiaban en la visión de Scott. Ahora, una nueva versión viene a servir como puente para unir ambas historias.

La tripulación de la nave Covenant viaja hacia un alejado planeta con el objetivo de colonizar y desarrollar una nueva civilización. Sin embargo, una extraña transmisión aleja el rumbo de la nave hacia otro planeta que parece albergar mejores condiciones. Al decidir explorarlo, la tripulación descubrirá los peligros que este esconde y deberán luchar para escapar con vida.

Si bien, parece sensato analizar “Alien: Covenant” sólo como la secuela de “Prometheus”, resulta casi imposible separarla del resto de la saga. Este nuevo capítulo se alimenta directamente de la película de 1979, pero transitando desde el lado equivocado al añadir guiños y homenajes que terminan siendo artificiales y descuidados. Los realizadores se preocupan de replicar lo que hace memorable aquella cinta, pero separando la ejecución visual de los cimientos narrativos, lo que genera que el relato avance lento y que a ratos tambalee, dejando que todos los hechos parezcan ocurrir gracias al azar y a las malas decisiones de sus personajes.

La principal razón que hace que esta nueva entrega no alcance a ser satisfactoria, tiene que ver de con la débil construcción de sus personajes. Estos son presentados casi artificialmente, estableciendo relaciones que poca relevancia tendrán a medida que avance el relato, sirviendo sólo como pretexto para que la acción se lleve a cabo. Poco a poco dejan de importar, esto gracias a que sus torpes decisiones detonan los predecibles escenarios en los que se verán envueltos.

No obstante, los androides Walter y David serán los personajes con mayor relevancia, puesto que son ellos los responsables de albergar los diálogos con mayor trascendencia, dejando a los tripulantes humanos a un lado y casi justificando esta nueva aventura en un terreno ya recorrido. De esta forma, se desarrollan las ideas propuestas en su antecesora y profundiza aún más en los conceptos de creación, evolución y perfección, agregando ingredientes frescos a la saga. Por lo tanto, es importante destacar la actuación de Michael Fassbender, quién es capaz de desarrollar apropiadamente la labor de sostener gran parte de la cinta.

Si hay algo que caracteriza fundamentalmente a la saga -sobre todo en su inicio- es el tratamiento visual y cómo se logra transmitir una atmósfera sombría, desoladora y a ratos grotesca. Si bien, estos elementos han ido perdiendo protagonismo, el esfuerzo por trabajar una estética en particular se confirma en esta nueva entrega, pues el trabajo fotográfico -a cargo nuevamente de Dariusz Wolski- consigue realzar la belleza natural del paisaje con el ritmo opaco en el que se desenvuelve la historia.

Por otra parte, se acentúan los momentos de horror al directamente no esconder nada cuando el enemigo alienígena ataca a los tripulantes, yendo un paso más allá en la audacia y el gore de algunas secuencias si se compara con su antecesora. No obstante, el misterio se olvida y el diseño digital de las diferentes etapas de los ya conocidos xenomorfos podrían causar rechazo en una propuesta visual que desconecta del relato y que debilita su desarrollo.

Si se justifica a “Alien: Covenant” como una adición más en el universo narrativo de la saga, se podría entender la intención de extender y profundizar en ideas nuevas. Además, al ser ubicada como secuela de “Prometheus”, exhibe mejoras que la hace atractiva en su propuesta visual. Sin embargo, la responsabilidad es grande si se asume el legado que la franquicia tiene en el género y, desde esa perspectiva, queda debiendo con creces, pues es su débil fundamento narrativo lo que provoca una sensación de amarga insatisfacción.

Por Ángelo Illanes

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