Alicia A Través Del Espejo

Jueves, 26 de Mayo de 2016 | 1:20 pm | No hay comentarios

Título original:

Alice Through The Looking Glass

Dirigida por:

James Bobin

Duración:

113 minutos

Año:

2016

Protagonizada por:

Mia Wasikowska, Johnny Depp, Helena Bonham Carter, Anne Hathaway, Sacha Baron Cohen, Michael Sheen, Alan Rickman, Stephen Fry, Timothy Spall, Rhys Ifans, Ed Speleers, Barbara Windsor, John Sessions, Paul Whitehouse, Karol Steele

Cuando el grupo de películas que superaba el billón de dólares en recaudación global aún no era tan abultado como ahora, Disney disfrutó el sabor de la victoria con “Alice In Wonderland” (2010), una suerte de secuela tardía de la cinta animada homónima de 1951. El aparente principal responsable, uno de los realizadores a los que mejor se le da la fantasía y lo raro, Tim Burton; aunque lo que se pudo ver ahí era a un director entregando una versión divertida de la ficción creada por Lewis Carroll, las limitantes de estar a cargo del primer intento de Disney por llevar a la acción real uno de sus clásicos animados terminó por producir un filme con la rúbrica personal difuminada, donde colores, batallas y diálogos enrevesados otorgaban entretención de manera generosa, pero no permeaba en capas más profundas. Ahora, en la secuela de esa película, ya no está Burton (ocupado en proyectos donde probablemente tiene más libertad creativa), sino que James Bobin, un joven talento que ha crecido al alero del estudio.

ALICE THROUGH THE LOOKING GLASS 01La historia arranca tres años después del término de su predecesora y encuentra a Alicia Kingsleigh (Mia Wasikowska) regresando de su viaje por el mundo como capitana del barco de su padre. Aunque su intención es seguir explorando nuevos lugares y haciendo negocios en otras latitudes, se encuentra con que su entorno tiene otros planes, y es en medio de eso que el inframundo la recibe nuevamente. La Reina Blanca (Anne Hathaway), el Conejo Blanco (voz de Michael Sheen), el Gato de Cheshire (voz Stephen Fry) y el resto de sus amigos la reciben con alegría, pero de inmediato le plantean que el Sombrerero Loco (Johnny Depp) está enfermo, sumido en la tristeza porque cree que sus padres pueden estar vivos. Comprometido con su mejor amigo, Alicia terminará viajando a través del mismo tiempo para encontrar respuestas y tal vez alterar el curso de la historia.

Otra secuela que pone en juego el viaje en el tiempo, dirán algunos. Otra donde la historia es una seguidilla de hechos predecibles, dirán otros. Todo eso puede estar en lo cierto, pero más que detenerse en esas ideas, el viraje más significativo de la cinta es el decidido sentido de aventura que posee. Ya no hay un mundo desconocido y cautivante por descubrir ni demasiados personajes nuevos que presentar, ni tampoco la calma derivada de lo insólito y onírico, materia prima de la obra original. Ahora, la verdad, no hay mucho de eso. Esto es claro y a la vena: una protagonista contra el tiempo en la búsqueda de alterar algo que parece imposible, con lo que se pone en peligro la existencia de todo ese mundo, en su pasado, presente y futuro. Y eso viene dado desde su arranque, con una secuencia de una nave enfrentando una tormenta. Es otro el ritmo, es otra la intención, y probablemente en ese afán se aleja aún más de la obra de Carroll que lo que hizo Tim Burton.

ALICE THROUGH THE LOOKING GLASS 03También son otras las virtudes y defectos los que emergen. Si los forados argumentales de la película de 2010 eran más bien aislados y simples de identificar, acá se multiplican, y van desde por qué ahora Alicia tiene vívido su anterior paso por el inframundo, siendo que en su predecesora no recordaba el viaje que había emprendido de niña, hasta el difuso origen de la búsqueda de los padres del Sombrero Loco. La aventura urge y no teme tomarse todas las licencias que la oscilación del guión exija.

Por otra parte, hay menos espacio para el humor y todo adquiere una carga más de vida o muerte, teniendo a fin de cuentas una mezcla de menos balance en cuanto a su estampa de cinta de matinée. Al mismo tiempo, novedades como el Tiempo (Sacha Baron Cohen) no logran instalarse como personajes que transmitan magnetismo y generen placer ante cada nueva aparición. La película, eso sí, repite los buenos instantes protagonizados por la hilarante Bruja Roja (Helena Bonham Carter) y el gracioso grupo de amigos de Alicia, ocupando el rol de buen respiro de una cinta jugada por la aventura más que por la comedia.

Respecto al Sombrero Loco, la ambivalencia que provoca se conserva casi íntegramente. Algo pasa con ese personaje, que tanto en la anterior como acá, donde tiene mayor protagonismo, no termina de ser explotado en todo su potencial. Tal vez porque su mayor riqueza está en la exploración de zonas no aptas para todo espectador, y sólo una obra de autor seguramente podría llegar a exprimirlo al máximo. La película se asoma a ella levemente, cuando Alicia lo visita en su casa, pero ALICE THROUGH THE LOOKING GLASS 02no termina de otorgarle un matiz. Probablemente, lo que más coherencia tiene es el viaje personal de Alicia, que sin cavar en profundidades, termina saliendo con un aprendizaje de ese mundo. Estacionándose con ella, y no en los vaivenes de la trama, la cinta logra momentos de ternura y hasta emoción, todo conseguido en buena parte gracias a que el cast de Mia Wasikowska debe ser uno de los mejores vistos en blockbusters en los últimos años.

James Bobin, que tiene a su haber “The Muppets” (2011) y “Muppets Most Wanted” (2014), le imprime otro cariz a esta secuela, pero en su dirección no representa un gran cambio respecto a lo ofrecido por Tim Burton (la predilección por los espacios cerrados en descarte de las infinitas posibilidades de un espacio abierto, es de seguro lo principal). En concreto, hay un ímpetu narrativo distinto, pero este tiene su origen en que la historia lo demandaba, y esta, a su vez, desvía el camino dibujado anteriormente por una sola razón: la cifra total tiene que ser más gigantesca y la franquicia tiene que asegurar larga vida. Que, pese a todo, mientras se ve permanezca la ilusión y la fantasía de que hay otras ambiciones, es sin duda su gran mérito.

Por Gonzalo Valdivia

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