Agentes del Desorden

Jueves, 30 de Octubre de 2014 | 12:04 pm | No hay comentarios

Título original:

Let’s Be Cops

Dirigida por:

Luke Greenfield

Duración:

104 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Jake Johnson, Damon Wayans Jr., Andy Garcia, Nina Dobrev, Angela Kerecz, Olia Voronkova, Anna Colwell, James D'Arcy, Jwaundace Candece, Rebecca Galarza, Elsi Eng, Libby Blanton, Ali Froid, Karen Henning, Arayna Eison, Brittany Loren

El género de la comedia de acción es extenso en cantidad, variado en calidad y menos amplio en trascendencia. Extraído de este mismo contexto, y como un sub-género, se encuentra la comedia policial, que no es otra cosa más que acudir al recurso de dos personajes protagónicos, esperar que la química de ambos funcione y que logren sobrellevar un guión hasta el final de la mejor forma posible. Con la saga “Lethal Weapon” (1987 – 1998) tuvimos un claro ejemplo de esto, con Mel Gibson y Danny Glover como baluartes simbólicos de la química que debe expeler una pareja en pantalla, incluso sobreponiéndose a los baches que podía tener el guión en alguna de las entregas. En el último tiempo, “21 Jump Street” y su secuela “22 Jump Street” han intentado rescatar este estilo –tan vilipendiado por películas con mucha pompa, poca sustancia y generadoras del olvido más inmediato-, triunfando en su cometido. Ahora llega a la cartelera una nueva candidata en esta difícil misión: “Agentes del Desorden”.

LET'S BE COPS 01Ryan (Jake Johnson) y Justin (Damon Wayans Jr.) son dos treintones amigos que comparten hogar. El primero es un tipo cesante, que se mantiene financieramente de los beneficios de un vergonzoso trabajo que hizo hace algunos años; el segundo es un creador de videojuegos que no es tomado en serio por su inepto jefe, frustrando todas sus ideas. Una noche, ambos se visten de policías para asistir  a una fiesta, convirtiéndose en el centro de atención del lugar y sus alrededores. Le toman el gusto a esa sensación y deciden repetir la experiencia cotidianamente, algo que los llevará incluso a meterse en un lío con la mafia local.

Jake Johnson y Damon Wayans Jr. son viejos conocidos: ambos han compartido espacio en la serie de TV “New Girl” durante un par de temporadas, lo que podría llevar a creer que el pilar basal (la mencionada química) para una película de estas características es prácticamente un hecho. Y así lo intentan con su mejor disposición, pero no cuentan con la mala mano de quien dirige esta producción. Luke Greenfield es un director promedio, con más desaciertos que aciertos en la industria cinematográfica, quien vivió su momento de más aplausos con “The Girl Next Door” hace ya una década. Acá su dirección se nota plana y sin muchas ideas, dejando que su flojo guión (co-escrito con Nicholas Thomas) avance como si de perfección se tratara sin plantear una impronta como director, llegando incluso a sabotear sabrosos pasajes de la pareja de amigos, otorgándole minutos a pobres secuencias que no aportan nada al objetivo cómico y argumental de la película.

LET'S BE COPS 02Ante esto, no es de extrañar el desequilibrio rítmico del que es víctima la cinta. En un principio –a pesar de las inverosimilitudes, la incoherencia y los clichés presentados- las bases son apostadas de manera ágil, aterrizando en el núcleo de humor y la gracia de “Agentes del Desorden”: las acciones de un par de ineptos con la adquisición de un poder que les era desconocido. Hasta ahí todo bien, el problema es que esta dinámica ocupa pocos minutos de metraje, trasladando la narración a lo convencional, privilegiando los adornos individuales y tratando de levantar una tenue relación romántica que nunca termina de armar una figura sólida en el relato.

Aunque con corta participación, los secundarios interpretados por James D’Arcy y Andy García le otorgan un tono más enigmático a “Agentes del Desorden”, pero el desaprovechamiento del gran Rob Riggle en el “bando humorístico”, hacen que la balanza se incline y por momentos tambalee hacia el lado más “serio”, aspecto que es salvado por algunos diálogos punzantes y los quebrantamientos de norma que generan algunas secuencias. Y es ahí cuando uno se pregunta por qué el guión no pudo seguir ese rumbo y prefirió el tradicional pavimento del facilismo.

LET'S BE COPS 03Todo esto hace que la película avance como una onda, con altos y bajos, pero siendo el promedio de ambos lo que impera. Esta poca consistencia provoca una inminente visualización de sus defectos, como algunas pobres actuaciones (Wayans Jr. tiene cara de palo, literalmente, en todas sus intervenciones), la obviedad de la música, tanto el soundtrack como la incidental, y lo poco comprometido de su montaje, que en general avanza con el mayor desgano posible, como si de entregar el capítulo de una sitcom semanal se tratara. Sin embargo, este último apartado técnico se redime hacia el final con una secuencia realmente exquisita, donde se combina una exposición y un tiroteo. ¿Por qué no pudo tener ese alto nivel todo el metraje?

En conclusión, “Agentes del Desorden” es lo que se podría denominar una película para pasar el rato, con momentos hilarantes y otros insípidos, con escenas que comienzan a generar una risa, pero que no alcanzan para la carcajada. Su idea central es una gema, un buen indicio, sin embargo, no cuenta con un joyero de oficio que pueda darle una forma atractiva para ganar lugar en alguna vitrina. Si la fundamentamos exclusivamente en la comedia policial, ya existen más películas que la dejarán como una simple candidata, y a las candidatas se les admira en su momento, pero difícilmente se les recuerda.

Por Claudio Tapia

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