A La *&$%! Con Los Zombis

Jueves, 3 de Diciembre de 2015 | 2:22 am | No hay comentarios

Título original:

Scouts Guide To The Zombie Apocalypse

Dirigida por:

Christopher Landon

Duración:

93 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Sarah Dumont, Tye Sheridan, Logan Miller, Patrick Schwarzenegger, David Koechner, Laurel Harris, Jordan Fuller, Lukas Gage, Kenn Medeiros, Joey Morgan, Hiram A. Murray, Halston Sage

¿Por qué se da por sentado que basta con un presupuesto comparativamente bajo del promedio, un puñado de actores desconocidos y una temática de nicho para que un film entre a la categoría de culto? Y ¿por qué esta identidad clase B, casi extra oficial, le concede licencias que en producciones grandes son insultantes? Pues así no debiese ser; en vez, habría que reconocer la delgada línea divisoria entre pieza de culto y crack-film. Mientras la primera expone una búsqueda genuina por darle una vuelta heterodoxa a los cánones, el segundo es un mero aprovechamiento antojadizo de la falta de expectativas que se tira al mar a ver si alguien muerde al anzuelo.

SCOUTS GUIDE TO THE ZOMBIE APOCALYPSE 01Ben (Tye Sheridan), Carter (Logan Miller) y Augie (Joey Morgan) son amigos de toda la vida. El ser scouts, no obstante, les ha impedido ser populares y conquistar chicas. Será justo en la noche donde Ben y Carter se proponen debutar en el romance que una ola de zombies atacará el pueblo, dándoles la oportunidad de convertirse en héroes.

Cuando lo grotesco intenta ser divertido, debiese ser la bajada de título. La frase de advertencia para los de estómago sensible. Ojalá estar refiriéndose solamente a las gráficas muestras de sangre, intestinos, sesos y toda aquella obligatoria exposición de interiores humanos en la franquicia de los muertos vivientes, pero la película goza del mérito de superarse a sí misma. Material sexista para el deleite masculino y racista para el estándar de belleza publicitario, aderezado con un par de instantes para la risa y esos beats que apoyan la producción en serie de éxitos musicales norteamericanos.

Cuesta creer que elementos en exceso reciclados sigan pareciendo válidos para algunos creadores, pero esta cinta es prueba del fenómeno. Es, eminente e insoportablemente, estadounidense –en su aspecto negativo, por cierto–. Con todo el abuso de recursos burdos que eso implica, esas franquicias odiosas son tan infaliblemente impresas en el inconsciente colectivo que ya ni se cuestionan; el nerd con sobrepeso, el libidinoso, el centrado sensible, la niña más bonita que sólo cumple con ser bonita, SCOUTS GUIDE TO THE ZOMBIE APOCALYPSE 02el popular fanfarrón. Cliché tras otro cliché, siendo la única salvedad el personaje de Denise (Sarah Dumont) que, aunque lleva puesto un atuendo estratégicamente elegido para que sus atributos reluzcan con tanta acción, por lo menos es mostrada como una mujer con carácter y auto-suficiente.

De forma más bien forzada trata de homenajear el valor de la amistad en la adolescencia, al estilo tan peculiar de “The Goonies” (1985), y no es que fracase monstruosamente; el asunto es que la intención es consumida por su mal gusto y ausencia de instantes entrañables. Verla es presenciar lo peor de la caricatura de una sociedad que necesita demostrar su testosterona para reforzar su débil masculinidad: sobresaturación de bromas genitalescas y gratuita exhibición del cuerpo femenino como herramienta erotizante. ¿Hasta cuándo se sexualiza las mamas y al mismo tiempo ni pestañeamos ante el pectoral del hombre? La sarcástica frase ‘no homo’ revolotea omnipresente en el aire; ese temor por no escapar ni un pelo del modo macho para que los amigos del público no se sientan incómodos.

Con un guión unidimensional, antojadizo y repetido, introduce personajes que no cumplen ninguna función, como el instructor scout convertido a zombie y sandeces como Carter sabiendo que su hermana escribe todo en su diario y que lo guarda en distintos rincones de su cuarto (una chica jamás SCOUTS GUIDE TO THE ZOMBIE APOCALYPSE 03comenta lo que escribe en su diario, menos dónde lo esconde y menos aún a un Bart Simpson como Carter). Los momentos hilarantes aquí están dados por el montaje que, en general, le otorga un timing adecuado para que el factor cómico haga efecto, ya que la mayoría de estas acciones por sí solas son olvidables. Tal vez el gran momento memorable –hay que darle el crédito– sea una bizarra interpretación de la canción más icónica de Britney Spears.

Dan a tono los actores, principalmente los tres jóvenes principales, que es lo más importante, ya que ellos cargan la mayoría del peso. De todas formas, un llamado de atención al equipo de producción y casting, escogiendo un solo actor de color que apenas está cinco minutos en pantalla en un metraje de hora y media –en un país tan multicultural como Estados Unidos no es un detalle menor–. El público objetivo es el arquetipo de muchacho heterosexual y seguramente él lo disfrutará sin resquemores. Para el resto, ya depende del nivel personal de tolerancia.

Por María José Álvarez

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